Presos políticos ¿Cómo podemos avanzar en la lucha por su libertad?

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Camila Ruz S.

La situación de los presos políticos no puede ser olvidada, menos ahora en esta segunda ola de pandemia en donde nuevamente vemos con mayor claridad cómo las cárceles son centros de hacinamiento que facilitan la propagación del covid-19. Ya en la cárcel de Acha en Arica hay casi 400 casos de contagio y murió un interno y otros 3 están con ventilación mecánica, en la cárcel de Rancagua según datos oficiales se hicieron test a más de 300 reos y 93 dieron positivo, eso sin contar el caso de San Antonio que fue conocido por poner en mismo lugar a presos contagiados con otros sanos.

Dentro de esa situación general -que se enmarca en la realidad brutal que sufre la clase trabajadora con esta pandemia- se encuentran compañeros que están en prisión por luchar, y en donde se ha llegado a casos brutalmente inhumanos como ocurre con Freedom Astorga de Antofagasta, quien en huelga de hambre se tuvo que coser los labios en forma de protesta por la dilatación de su proceso, por otra parte, cerca de una decena de presos políticos anarquistas están en huelga de hambre pidiendo modificación de decreto 321 (que es el que dispone los requisitos para el cambio de cautelar de prisión preventiva a una de menor grado). A todos estos compañeros encarcelados, creemos que hay que enviar toda la solidaridad sin condiciones, son quienes pusieron a disposición su libertad por una lucha colectiva.

Por eso, dentro de todas las peleas que tenemos que dar contra los patrones y su gobierno frente a su política genocida ante la pandemia, debemos fortalecer la lucha para liberar a los compañeros que siguen encarcelados por protestar, es una necesidad democrática urgente, porque luchar no es un crimen. Con ello, también debemos exigir medidas sanitarias en las cárceles.

Ahora, iniciativas para liberar a los presos políticos no nos han faltado: concentraciones fuera de tribunales de justicia; protestas en los territorios y en plaza dignidad; torneos de fútbol; barrotazos de los presos; huelgas de hambre; activistas y familiares que nos organizamos para llevar encomienda; solidaridad desde otros países frente a las embajadas chilenas, etc. Gracias a eso, varios han sido liberados, pero sabemos que pese a las intenciones de varios activistas aún parte de nuestros compañeros siguen encarcelados, y no podemos descansar hasta que sea liberado el último. Para ello, debemos avanzar más allá de lo que hemos acumulado hasta ahora, y parte de ese avance debe incorporar la unidad en la acción de todos los esfuerzos que se están haciendo en la lucha por la libertad sin condiciones de nuestros compañeros, y desde ahí retomar la ofensiva hacia el conjunto de la clase trabajadora.

¿Presos políticos o delincuentes terroristas?

La prensa financiada por los empresarios y su gobierno todos los días nos inculcan que los que luchan son criminales, terroristas, con un discurso que busca criminalizar la protesta. Sin embargo, debemos recordar que el gobierno y los empresarios son los terroristas, pues a través de sus fuerzas represivas: nos sacaron los ojos, violaron, torturaron, asesinaron, y hoy sigue sin hacerse justicia por los asesinados y por las víctimas de trauma ocular y los torturados. En ese escenario, la autodefensa que se ha impulsado en las protestas fue y es una necesidad. Pero los partidos de los 30 años y dirigentes del Frente Amplio y del Partido Comunista, también criminalizan, hacen una falsa separación entre la protesta pacífica y los “violentistas”, intentando dividirnos para “gobernar”, Jadue -candidato presidencial del PC- de forma criminal ya varias veces ha condenado la violencia “venga de donde venga”. Esa separación que hacen es falsa, porque sabemos que sin las barricadas, sin el enfrentamiento y sin todo lo que hemos hecho tras el 18 de Oct no nos hubiesen escuchado. Venimos de múltiples protestas pacíficas, sin embargo, las conquistas como los retiros del 10% y el plebiscito fueron arrancadas gracias a la aguda protesta tras el 18Oct.

El proyecto de indulto de los partidos de los 30 años

Hoy, poco antes de las elecciones, los de arriba intentan lavar su imagen con un proyecto de indulto presentado por los senadores Latorre (FA), Allende (PS), Provoste (DC), entre otros. Este proyecto está lleno de trabas: está discutiéndose en comisiones sin plazos claros y sin urgencia; para delitos que el Estado califique como “terroristas” se pide un quórum altísimo de 2/3 de los parlamentarios; si bien el proyecto considera a condenados e imputados, solo toma los casos entre el 7 de octubre de 2019 y 9 de diciembre del 2020; y además da paso para dejar la decisión final en manos de los tribunales, pues establece que las medidas de prisión serán revocadas “hasta que el juez de la causa resuelva sobre la solicitud”.

Hoy descansa en manos del parlamento y Piñera ya dijo que de avanzar podría llevarlo al Tribunal Constitucional ¿podemos confiar en que los mismos que montaron leyes para encarcelar a nuestros compañeros sean quienes los liberen?, claramente no.

Un debate con algunos anarquistas

Hay sectores anarquistas que defienden la libertad inmediata y sin condiciones a todos los presos políticos, pero se rehúsan a llevar esta demanda a la Constituyente, porque es un “circo electoral” y participar en él implica validar la democracia de los ricos que hoy sabemos está manchada con la sangre de los asesinados.

Ahora, hay una contradicción en esa posición de algunos anarquistas, pues si bien rechazan la participación revolucionaria en la constituyente por ser parte de la democracia de los ricos, hoy como una de sus luchas centrales defienden la modificación del decreto de ley 321…una modificación que se debe hacer en ¡el parlamento! y además con la venia de ¡El presidente!. Es decir, difunden que no confían en la democracia de los ricos pero apuestan al cambio del 321 que se daría en el parlamento que es más ilegítimo que una futura constituyente.

Desde el MIT somos claros en decir que no confiamos que la constituyente vaya a resolver los problemas de fondo,  pues en ella convivirán partidos empresariales y candidatos independientes, y tiene una serie de trampas y restricciones. Sin embargo, debemos participar en ella para impulsar desde esa ventana la movilización por nuestras reivindicaciones centrales: para exigir Fuera Piñera y que se garantice el juicio y castigo; para desde ahí ampliar la reivindicación por la libertad de los presos políticos -entre otras cosas-. Pues querámoslo o no, en la realidad la gente tiene cierto grado de expectativa en la Constituyente y por ahí pasarán una serie de debates, entonces es un deber impulsar retomar la lucha revolucionaria desde ese escenario.

La Convención Constituyente y los PP: Por una amnistía general y sin condiciones

Entonces, como alternativa a las posiciones anteriores, debemos defender una Amnistía general sin condiciones a todos los presos políticos, incluyendo a los chilenos, mapuche, extranjeros, los imputados y/o condenados por ley de control de armas, incendio, atentado a la autoridad y maltrato de obra, ley antibarricadas, ley anti saqueo y homicidio en todos sus grados (frustrado y consumado). Esa Amnistía claramente no puede ser para los torturadores de la dictadura ni tampoco para los policías y militares que asesinaron o mutilaron a nuestros compañeros.

Desde ya debemos exigir a todos los candidatos que dicen apoyar las movilizaciones a que se posicionen claramente por la Amnistía y que se comprometan a defender esta medida en la futura Convención Constitucional. La futura Convención Constitucional, legalmente, no tendrá la posibilidad de tomar una medida como esta, debido al nefasto Acuerdo por la Paz que le dio origen. Pero justamente ahí es dónde creemos que hay que atacar. No podemos limitarnos a lo que nos impone el Acuerdo por la Paz. Como la futura Convención Constitucional tendrá más legitimidad que el Parlamento y el gobierno, es hacia ella que debemos direccionar nuestras exigencias. No creemos que esas exigencias serán cumplidas sin una enorme lucha y movilización popular. Entre la clase obrera y la población en general hay simpatía por la Primera Línea y los presos políticos, pero los millones que han salido a las calles todavía no ven la necesidad de salir a luchar para liberar a nuestros presos políticos. Por eso debemos fortalecer esa discusión en los territorios y entre los trabajadores en los lugares de trabajo.

Cuando decimos que es una Amnistía sin condiciones nos referimos a que no corresponde que los candidatos a la Constituyente ni luchadores hagan lo que hacen el frente amplio y el PC: negociar con el empresariado y sus partidos a qué compañeros se liberan y a quienes no, pues cuando decimos sin condiciones, es realmente sin condiciones.

Ahora, con todo el aplazamiento de la Constituyente por la pandemia, no podemos tampoco caer en la ilusión de “esperar a la Constituyente para garantizar los cambios”, porque hoy nuestros compañeros están encarcelados, hoy están sufriendo la tortura de tal situación, y hoy siguen hacinados y más expuestos al virus. Por eso decimos que desde ya debemos avanzar en unificar esfuerzos y un calendario de actividades que prepare las condiciones para una gran movilización obrera y popular que imponga la amnistía a la Constituyente. No puede ser legítima una Constituyente con compañeros encarcelados por luchar.

La historia demuestra que solo una lucha amplia y revolucionaria los puede liberar

Dicho eso, no podemos confiar en que los constituyentes resolverán el problema totalmente. La historia demuestra que solo la lucha masiva y revolucionaria puede traer cambios. Hay varios ejemplos, uno de ellos fue la revolución de los claveles en Portugal, que impuso la libertad de los PP. 

La revolución de los claveles en Portugal, se dio contra un régimen fascista de Caetano. En 1973, fue creado ilegalmente al interior del ejército, el Movimiento de las Fuerzas Armadas (MFA), conformado en su mayoría por oficiales de baja graduación que tenían ideas progresistas y algunos revolucionarias, fue una importante ruptura de las fuerzas represivas. Esos militares antirégimen encabezaron un golpe de estado que luego abrió camino para la revolución. El día 25 de Abril, llegaron en protesta a la cárcel y abrieron las puertas para liberar a los presos políticos de la Prisión de Caxias y también pudieron volver desde el exilio de los líderes políticos de la oposición.

Claramente el Chile actual dista mucho de Portugal de 1974 donde un sector de las fuerzas armadas abrió paso a la revolución. Sin embargo, podemos tomar de esta experiencia que solo la lucha revolucionaria, masiva y armada para garantizar la autodefensa (por ejemplo del ataque de los gendarmes y otras fuerzas represivas) puede lograr la libertad de todos nuestros presos políticos, por ejemplo avanzando en una gran movilización revolucionaria hacia las cárceles.

Pero para intentar avanzar a ello, la primera tarea actual es convencer y sumar a más personas a esta lucha, y para ello reiteramos que es importante instalar la demanda desde la Constituyente y llamar a que las y los obreros más conscientes instalen el tema en sus lugares de trabajo y exigiendo que las centrales sindicales -como la CUT y otras- organicen a la clase trabajadora para avanzar a una gran movilización que pueda liberar a varios compañeros más.


Extracto de escrito de Danilo Valderrama, preso político desde Noviembre 2019. Danilo no es del MIT, se reivindica anarquista. Defendemos con toda la fuerza su libertad y la de todos los compañeros/as encarcelados por luchar.

“Puntos”

La cárcel representa la concentración de los aspectos más nefastos de la sociedad en donde el Estado y sus instituciones se dejan caer con todo su peso y brutalidad, utilizando la coacción violenta, el control y el chantaje para llevar a cabo su función punitiva.

Opciones que nos destruyen

La contradicción que supone vivir en este mundo, con todo lo que eso significa, es permanente y cotidiana para quienes optamos por destruir la autoridad, lo cual implica un cuestionamiento a nivel individual y colectivo referido a las opciones que se van tomando y a las que se van dejando de lado. Dicho cuestionamiento conlleva necesariamente un enfrentamiento contra lo impuesto que se da en todos ámbitos, entendiendo que no existen “espacios liberados” en la sociedad, esas pretendidas “burbujas de libertad” que solo corresponden a una ensoñación autocomplaciente que evita el conflicto. Así, cada camino que se decide, o que en ocasiones se está obligado a transitar, está repleto de contradicciones, por lo que ser conscientes de éstas permite identificarlas y combatirlas.”

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