por Basty Guzmán, militante del MIT y activista de Disidencias en Lucha

Junio es un mes importante para un sector de la clase trabajadora, la comunidad LGBT+, donde nuevamente se conmemora un año más desde la primera revuelta LGBT+ ocurrida en Stonewall Inn, Estados Unidos (28 de junio de 1969), donde un grupo de gays, lesbianas y travestis se rebelaron contra el abuso policial y la discriminación sistemática y social que el sistema capitalista perpetuaba a nuestros cuerpos aquel entonces. Dicha movilización fue dirigida en gran parte por personas trans como Marsha P. Jonhson y Silvia Rodríguez, compañeras luchadoras impulsoras de la furia marika que se desencadenó esa madrugada de 28 de junio.

Reivindicamos en todo el mundo este suceso histórico, la rebeldía contra la violencia ejercida por siglos a nuestras existencias, cansades del hostigamiento y sufrimiento constante inherente de toda la humanidad por creencias religiosas o culturales de cada pueblo, forjado por estas tradiciones absurdas fundamentadas por la ignorancia y superstición.

Hoy los más ricos tratan de opacar el ejemplo combativo de Stonewall cambiando el día del orgullo gay por el “pinkwashing” o el uso de la reivindicacion de los derechos LGBTI+ para seguir enriqueciéndose (vemos un sin fin de artículos, banderas en multitiendas en nombre del orgullo). Parte de este proyecto en Chile son las organizaciones como el MOVILH o Iguales, de un sector de élite de los homosexuales que claramente no viven la misma realidad que los oprimidos de la clase trabajadora.

Si ahondamos, incluso nuestras existencias en el mundo son distintas, partiendo por el hecho que no es dependiendo también de quién eres dentro de algunas de las siglas lgbtiqanb+. Una persona gay cisgenero no vive las mismas opresiones y problemáticas que una persona trans. También el territorio que habitamos añade otros matices a nuestra vivencias y luchas, como Latinoamérica, vanguardia en la lucha contra la opresión a las diversidades sexuales y de género, gracias al incansable labor de activistas de las diversidades y disidencias sexuales y el movimiento de masas de la comunidad, que reacciona ante el abuso y el odio. Pese a nuestra intensa lucha, América Latina sigue siendo uno de los lugares más violentos del mundo contra la población LGBT+.

A 54 años de la primera revuelta marika registrada en el mundo, existen 68 países del globo que aun penalizan la disidencia sexo genérica, 38 de estos son países africanos y en 12 países condenan a la horca a nuestra gente solo por hecho de existir, tales como: Nigeria, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Mauritania, Brunéi, Yemen, Qatar, Afganistán, Pakistán, Somalia. En Rusia, un país desarrollado y una de las potencias mundiales, se persigue a nuestra comunidad, se omiten nuestras existencias y se encarcela a activistas que se rebelan contra la homofobia impuesta por Putin y la Iglesia. Y hace muy poco, Uganda retrocedió y empezará a castigar con penas efectivas la sodomía.

En Chile, ha habido avances lentos pero progresivos en materia de políticas publicas que se han implementado al menos desde el 2010 en adelante, no sin antes algún asesinato o suicidio por parte de compañeres de nuestra comunidad por el odio que sufrimos por la discriminación social, como lo ocurrido con Daniel Zamudio, o el niño José Matias, adolescente trans masculino que se suicidó por el acoso escolar en el 2019 en la región de Atacama. Sin embargo, estas políticas públicas son insuficientes. Las personas trans no cuentan con tratamientos hormonales ni especialistas necesarios para el proceso de transición. En algunas clínicas privadas que cuentan con aquellos tratamientos, estos son utilizados para evitar que los hijos de las familias burguesas tengan tendencia a definirse como disidencia sexogenerica, demostrando su doble estándar: conservadores en la moral, pero ultra liberales para explotar a la clase trabajadora. Bajo el sistema capitalista, se incentivan todo tipo de discriminaciones, pues el gran objetivo del gran empresariado es mantener a la clase trabajadora divida para conseguir reducir los salarios y así aumentar sus ganancias.

El gobierno progresista, feminista y que se dice pro disidencias sigue vislumbrando la poca urgencia que le dan a nuestras demandas. No somos una prioridad en la cuenta publica y sólo se han dedicado a levantar una mesa de trabajo con organizaciones de la diversidad y disidencia sexual para mostrar que sí hay un trabajo encabezado por Irina Karamanos y los aparatos disidentes del frente amplio como Emilia Schneider y Rodrigo Mallea, pero en lo material seguimos esperando políticas públicas que realmente puedan solucionar el abandono y marginalidad a compañeres como las personas trans, seres extremadamente segregades de oportunidades laborales y de educación. Aún seguimos siendo expulsades de nuestros hogares por el rechazo familiar. La bancada disidente por otro lado, al igual que Boric y toda su casta política, no se cansan de enjuiciar a la derecha con la mano izquierda y con la derecha negocian nuestros derechos bajo la norma y lógica del empresariado.

Si los gobiernos de turno quisieran realmente zanjar este problema que sufre este sector de la sociedad, se destinarían sumas de dinero para poder implementar leyes que puedan acelerar el cambio social anhelado para obtener una vida libre sin miedo al existir o transitar. Pero no lo quieren. El dinero es acumulado por un sector minúsculo de la sociedad, el gran empresariado. En nuestro país, 10 familias chilenas y algunas familias extranjeras dueñas de las transnacionales acumulan sumas de dinero extremadamente altas y que muy poco es lo que se destina a mejorar las condiciones de vida de toda la clase trabajadora, en específico a las disidencias sexuales y de género. Boric sigue gobernando para esas familias y el pueblo trabajador sigue con una vida precaria.

En todo el mundo podemos ver el avance de la ultraderecha y Chile no es la excepción. No sólo avanzan sus ideas como partidos políticos, sino también lo mas retrogrado de nuestra sociedad, el machismo, el odio, la ignorancia y por sobre todo la continuación de la desinformación acerca de la sexualidad, permitiendo así mantener la lógica de la educación sexual de oído a oído. El Partido Republicano chileno con sus parlamentarios han instaurado su agenda del odio contra las disidencias, creando proyectos de ley para sacarnos de la distribución del poder estructural del estado y promoviendo con mentiras su política de echar abajo la ley de Educación Sexual Integral tan necesaria para lograr acabar con el odio arraigado a nuestro pueblo, pero defienden a abusadores sexuales como Karadima. La ESI ayuda a identificar precisamente abusos sexuales y a poder comprender y conocer más a fondo nuestros cuerpos y gustos sexuales para poder construir una sexualidad responsable en colectividad como pueblo oprimido.

Además de las ideas el lado más profundo del avance de la ultraderecha son la organizaciones o grupos que van a enfrentamiento directo y de forma violenta realizando redadas u otro tipo de castigos ejemplificadores que terminan muchas veces en asesinatos, frente a esto es indispensable instar a la unidad de la clase trabajadora en diversas formas de autodefensa a estos ataques, debemos para combatir de forma organizada y de conjunto a estos grupos opresores y la LGBTIfobia.

Si estos discursos logran colarse en la agenda cotidiana, es porque los partidos del gobierno (FA- PC) no han sido capaces de dar la pelea en las calles directamente contra estos sectores reaccionarios conservadores que solo pretender imponer la bota del patrón al pueblo trabajador. Por el contrario, su política permanente es sentar a negociar y conceder a esos sectores en todos los niveles. Por ejemplo, un gobierno que se dice a favor del pueblo mapuche, otro sector oprimido dentro del Estado chileno, es responsable por militarizar el Wallmapu en defensa de los intereses de los dueños de las forestales. Las Iglesias, por otro lado, siguen reproduciendo día a día su cartilla discriminadora y recibiendo enormes beneficios estatales, como la exención de impuestos para sus propiedades.

No se puede negociar con tu esclavista¡!!!!!! ¡¡¡Necesitamos acciones ahora!!!

¿Por qué es importante que las disidencias tomen perspectiva de clases y se organicen?

La despolitización del movimiento de la diversidad sexual produce desorganización, la cual sirve para que organizaciones como el MOVILH o Iguales puedan instaurar su agenda de lo: “a medida de lo posible”, imposibilitando que la comunidad lgbt tome una postura combativa frente a la clase explotadora, la burguesía, sus partidos y las iglesias, quienes impiden los cambios sociales que nuestra gente necesita. Es necesario que las colas, trans, travas, tortas de la clase trabajadora tomemos en nuestras manos la organización para luchar de forma independiente del gobierno, sin esperar lo que saldrá de las negociaciones de los parlamentarios progresistas con la derecha conservadora. También es necesario que las organizaciones de la clase trabajadora, sindicatos, federaciones, la CUT, etc., hagan este debate en su interior y organicen a la comunidad LGBT+ para luchar por sus derechos. Necesitamos urgentemente unificar la lucha de todos los explotados, sean estos mujeres, hombres, mapuches, migrantes etc. para golpear juntos a quienes nos oprimen y nos explotan.

El último domingo salimos a las calles en un hermoso bloque disidente. Hoy, 28 de junio, conmemoramos un nuevo día de lucha, siguiendo el ejemplo de Stonewall.

Exigimos:

¡Educación y salud públicas y gratuitas para todos, todas y todes! ¡Acceso a la salud y medicamentos para el tratamiento enfermedades crónicas y mentales asociadas al hostigamiento, como la depresión que inclusive ha llevado en muchos casos al suicidio!¡Tratamientos hormonales y especialistas para la comunidad Trans!
¡Educación sexual integral en todos los colegios y universidades!

¡Basta de privilegios para las Iglesias! ¡Que paguen impuestos igual que todos los habitantes y empresas del país! ¡Que abran sus archivos y sean juzgados por los casos de LGBTIfobia y pedofilia!

¡Por medidas inmediatas de apoyo al trabajo formal de la comunidad trans y travesti!

¡Basta de discriminación! ¡Juicio y castigo por los crímenes de odio, ¡Basta de violencia contra la población LGBTI, criminalización ya de la LGTBIfobia!

¡Nacionalización del cobre y litio con control de trabajadores y comunidades para financiar las demandas sociales y de la comunidad LGBT+!

¡Luchar contra el capitalismo y por el socialismo para acabar con todas las formas de opresión!

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