Por Luis Alvarado 

La situación en la cual está viviendo Chile responde a un proceso revolucionario (asociado a los antecedentes de ciclo de lucha de clases desde el 2006, 2008, 2011) donde los conflictos han superado los 100 días, dejando de ser un fenómeno espontáneo. Desde el 18 de octubre en adelante, con la heroica juventud a la vanguardia, miles de calles y avenidas se han copado con movilizaciones a lo largo de todo el país, esta vez el cuestionamiento ha integrado al régimen político y sus partido tradicionales, donde los rayados en las ciudades y las jornadas de protestas han cuestionado no solo las desigualdades sociales, la precariedad de la vida fruto de la avaricia empresarial y las políticas neoliberales de privatización, sino que se ha criticado todo; los bajos salarios, pensiones de pobreza, hacinamiento habitacional, altos costos de luz, agua, transporte, endeudamiento educativo y la falta de atención sanitaria.

La situación de la salud en el país, no ha quedado fuera del cuestionamiento profundo que ha evidenciado esta revolución en Chile, ya que a causa del neoliberalismo existe un claro diagnóstico de un  desmoronamiento de la salud pública, que se agrava con los dichos del ministro Mañalich sobre “que en Chile existe uno de los mejores sistemas de salud del mundo”, mientras se generan cortes de luz como en el Hospital Barros Luco, donde obligó a neurocirujanos a operar con linternas de celulares, no siendo casos aislados como refieren sus mismos funcionarios y gremios, sino demostrando la gravedad de una realidad generalizada de la crisis de la salud pública, asociado a la falta de insumos médicos,  falta de fumigación (insectos en pabellón), plagas de ratones, falta de climatización en pabellón, ausencia de medicamentos y equipos básicos, falta de camas, tercerización de equipos médicos, profesionales ,especialistas eléctricos y electrónicos, el desvío de recursos públicos a entidades privadas, despidos de funcionarios por cantidad de camas, y las tan repudiadas listas de espera por intervención quirúrgica y atenciones por especialistas. Es este esta última problemática de la crisis de la salud que queríamos profundizar en este artículo.

La crisis de la salud pública: El Caso de las listas de esperas 

Según el 2ª Informe de Trimestral de Garantías de Oportunidad (o Garantías Explicitas de Salud, constituyen un conjunto de beneficios garantizados por Ley para las personas afiliadas al Fonasa y a las Isapres. Las Garantías exigibles son: Acceso: Derecho por Ley de la prestación de Salud. Oportunidad: Tiempos máximos de espera para el otorgamiento de las prestaciones) del MINSAL del 2019, para junio del año referido existen un total de 6.335 garantías de oportunidad retrasadas. Los principales problemas de salud que presentan listas de espera con retraso en su acceso  son la escoliosis, enfermedades pulmonares obstructivas crónicas, artrosis de cadera y/o rodilla leve o moderada, hiperplasia de próstata, artrosis de cadera, enfermedad renal crónica (Etapa 4 y 5), retinopatía diabética, hepatitis C , marcapasos, cataratas, colecistectomía preventiva, tratamiento quirúrgico válvula mitral y tricúspide, tumores primarios, depresión, epilepsia no refractaria, asma bronquial (15 años y más), tratamiento quirúrgico válvula aortica, distrofias espinales, salud oral integral de la embarazada, hipotiroidismo en personas de 15 años, diabetes mellitus, desprendimiento de retina, linfoma en adultos, estrabismo, VIH SIDA, esquizofrenia, epilepsia no refractaria, infección respiratoria aguda, hernia núcleo pulposo lumbar, leucemia adulto, cáncer en menores, cáncer de colorectal, hemofilia, cáncer de próstata, entre otras

El promedio de días de retraso que presentan los servicios de salud en Chile, según este último informe emitido por la subsecretaria de redes asistenciales, han llegado a los 190 días de demora.

Según la distribución de garantías de oportunidades GES retrasadas por nivel de atención el 87,99% se concentran en sector terciarios hospitalario, con 5574 demoras en atención en intervención quirúrgica.  

Las garantías de oportunidad retrasadas distribuidas por tramo FONASA, acumuladas al 30 de junio del 2019 refieren a que en FONASA A existen 1004 retrasos, en FONASA B 3790, en FONASA C 673, en FONASA D 851, y 17 retrasos en programa PRAIS.

Los servicios de salud que concentran la mayor cantidad de retrasos en Garantías de Oportunidad corresponde a servicios metropolitano sur oriente, con 648 demoras, servicio del libertador B. O’Higgins con 636 retrasos, los servicios metropolitano sur con 623 retrasos, Valparaíso San Antonio 594, servicio metropolitano norte con 557, servicio metropolitano occidente con 507 demoras.

El número de casos por listas de espera por atención con especialista a la fecha del informe de referencia, son 4.656.130 personas. 

La mayor cantidad de pacientes en lista de espera por consulta de nueva especialidad, se encuentra el servicio de salud del Libertador Bernardo O`Higgins con 105.682 pacientes, el metropolitano sur oriente con 121.136 pacientes, el metropolitano occidente con 120.138 pacientes, servicio de Araucanía sur con 94.660 pacientes, metropolitano norte con 94.982 pacientes.

Las listas de espera abiertas de consultas nuevas por especialidad por servicio de salud, concentran el servicio metropolitano norte con 554 días de espera, metropolitano sur oriente 478 días de retraso, del Libertador B. O’Higgins con 416 días, Viña del Mar Quillota 398 días, Metropolitano central con 384 días.

La juventud impulsó que Chile despertará y que el pueblo en su conjunto cuestionara el negocio de la salud como las herencias de la dictadura, ya que afecta a la mayoría de la población, donde cualquier enfermedad es sinónimo de endeudamiento, temor, desatenciones, donde no queda otra que realizar bingos y completadas para financiar a un familiar enfermo/a. 

En las listas de espera estamos claros que quien fallece pertenece al pueblo trabajador y pobre, donde las políticas de los gobiernos de la ex concertación, ex nueva mayoría y de Chile Vamos han sido cómplice del abandono de la salud pública. 

Según CNN a febrero del 2019, 9724 pacientes murieron mientras estaban listas de espera, con un aumento del 50 según el año anterior, “entre las causas de fallecimiento de los pacientes que estaban en lista de espera, un 27,1% se debió a enfermedades del sistema circulatorio; un 26,1% fue por tumores; 9,5% por enfermedades del sistema respiratorio; el 7,5 por causas “externas de mortalidad” y un 1% por otras causas”.

Para enfrentar la crisis de la salud pública es importante no solo rechazar las políticas neoliberales privatizadoras, que han aumentado la precariedad de los complejos hospitalarios, con miles de millones en subsidios a los privados, sino exigir que el estado debe garantizar una salud pública para todos. Las exigencias tendrán cabida solo en base a una ascendente movilización activa de funcionarios y usuarios que pueda asegurar un derecho a la salud pública, gratuita, de calidad y oportuna para todos, logrando superar no solo la deuda hospitalaria, sino también las listas de espera para intervención quirúrgica y atenciones con especialistas. 

Para superar este desmantelamiento de la salud pública, como MIT creemos que existe un carácter de urgencia en torno al financiamiento a la salud pública, donde no debe haber ningún subsidio a los privados, y esta emergencia financiera debe ser a costa de afectar a los capitalistas, con impuestos a las grandes fortunas de las familias empresariales más ricas de Chile, en conjunto con la nacionalización de los recursos naturales como el litio, el cobre bajo gestión de trabajadores y comunidades. Derechos que se conquistarán si sacamos a Piñera y a todos los de arriba que gobiernan para los empresarios, si seguimos luchando por una real asamblea constituyente libre, soberana y democrática en perspectiva de un gobierno de los de abajo, de las y los trabajadores. Para eso debemos encaminar desde las organizaciones sociales, políticas, estudiantiles y sindicales, un plan de lucha en perspectiva de paralizaciones nacionales (como el 8M) que unan a la juventud con las y los trabajadores. 

¡FUERA MAÑALICH! ¡FUERA PIÑERA! ¡POR UN SALUD PÚBLICA, ESTATAL, GRATUITA, DE CALIDAD Y OPORTUNA PARA TODXS CONTROLADO POR FUNCIONARIOS Y USUARIOS DE SALUD!

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