Carta de Solidaridad: La Primera Línea es una sola en Chile, Estados Unidos y todo el mundo

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Por Escuela Antifascista Cristian Valdebenito / Primera Línea Puente Alto /Colectivo Rinkonsciente / Núcleo – Abril / Húsares del Poniente / Brigada Popular Ramón Ramón

¡La Primera Línea es una sola en Chile, Estados Unidos, Hong Kong y todo el mundo! Carta abierta desde el Chile sublevado a la Primera Línea de Estados Unidos…

La siguiente carta está dirigida a los hermanos y hermanas del pueblo norteamericano que hoy se alzan y enfrentan la brutalidad policial, el racismo y al régimen imperialista administrado por Donald Trump. La escribimos compañeras y compañeros que formamos parte de los batallones de combate del pueblo chileno contra la represión policial, y en ese sentido es una carta de solidaridad, de hermandad y unidad internacionalista. Un llamado a la acción conjunta, por sobre las fronteras, contra el sistema capitalista que amenaza la vida de millones de trabajadorxs, explotadxs y oprimidxs en el planeta.

El capitalismo mundial y la catástrofe social

El sistema capitalista está arrastrando a la humanidad completa a una situación absolutamente catastrófica. La Pandemia del Coronavirus ha mostrado la verdadera cara de todos los gobiernos, en todos los países del mundo. No existe hoy ningún rincón del planeta libre de las injusticias sociales. El hambre, la desocupación, la destrucción del medio ambiente, la violencia hacia las mujeres, la discriminación sexual y racial, la falta de acceso a la salud y la educación, la dificultad para conseguir viviendas dignas, son la realidad cotidiana que padecemos la mayoría de seres humanos. Y esta situación, que ya existía previamente a la pandemia, hoy se agudiza y se exhibe desnuda, con dimensiones nunca antes vistas.

Los gobiernos del mundo, todos capitalistas, dejan caer sus máscaras amigables, y se empeñan en “salvar la economía” en desmedro de millones de vidas humanas. Su irracional sistema social se basa en la multiplicación de los millones para un puñado de bandas criminales, verdaderas mafias económicas (llamados elegantemente “empresarios”), a costa del sudor y la vida de millones que viven miseria cada día. Y quien ose rebelarse frente a esa realidad es castigado implacablemente con represión, cárcel o muerte. Ante esto, en diversas partes del mundo comenzamos a levantarnos, en los cinco continentes. En Chile comenzamos en Octubre, y ustedes, en Estados Unidos, se alzaron valientemente contra el cruel asesinato del hermano George Floyd a manos del racismo policial.

Su lucha en el corazón de la bestia capitalista

En medio de esta profunda crisis social, con gran entusiasmo vemos por los medios de comunicación independientes la enorme lucha que ustedes protagonizan en los Estados Unidos contra el racismo policial, contra la represión y, en consecuencia, contra el estado imperialista norteamericano gobernado por Donald Trump. Los ojos de lxs revolucionarixs del mundo están puestos hoy en las calles de Minneapolis, de Nueva York, Chicago, Portland, etc. Vuestra lucha la sentimos como propia, y no solo en un sentido “ideal”. La vemos como nuestra porque el enemigo, allá y acá, es el mismo: los capitalistas que desangran tanto a la población negra, latina y a todxs lxs obrerxs y explotadxs de Estados Unidos, como así también a los pueblos del Tercer Mundo. Este último es nuestro caso. Empresas estadounidenses, y de otras potencias imperialistas, saquean impunemente nuestros recursos naturales, sobre todo minerales, y lo hacen con la venia de nuestros gobiernos, todos sirvientes del gran capital. A cambio, dejan sólo devastación ecológica y salarios miserables. Y lo hacen en América Latina, en Medio Oriente, África y Asia. Por eso, la importancia de vuestra lucha radica, sobre todo, en que es contra del corazón de la bestia capitalista mundial: el imperialismo estadounidense, cuyas garras desangran al planeta entero.

También hemos visto como, para enfrentar la represión policial, han puesto en pie la “Primera Línea” para defender las justas manifestaciones, cuestión que reivindicamos y llamamos a generalizar en todo el mundo. El derecho a defendernos, con los medios que sean necesarios, de la represión, debemos defenderlo incondicionalmente.

La Primera Línea en Chile

Quienes suscribimos esta carta lo hacemos desde las barricadas del Chile revolucionario. Del Chile que “despertó” ese 18 de Octubre contra los abusos del sistema capitalista. Aquel día el pueblo chileno se sublevó exigiendo el fin de los abusos empresariales, del nefasto sistema de pensiones, las alzas en los servicios básicos, la destrucción del medioambiente y un larguísimo etcétera. En resumen, contra el modelo neoliberal y el sistema capitalista que tiene a la clase obrera, a lxs explotadxs y a lxs pobres sumidos en la miseria, el endeudamiento, largas jornadas laborales y salarios de hambre.

Ante esto, la respuesta del estado y el gobierno asesino de Piñera no fue otra que la más brutal de las represiones. La antigua “Plaza Italia”, ubicada en el centro de Santiago, pasó a llamarse “Plaza Dignidad”, y ahí el pueblo se autoconvocó cada día a manifestarse durante meses. Pero la represión intentó disolver las movilizaciones a punta de palos, balines y gases lacrimógenos. Y fue ahí que nace la Primera Línea, con miles de combatientes, que mantuvieron durante horas a la represión alejada de la Plaza Dignidad. Nuestras y nuestros compañeros perdieron sus ojos, fueron detenidos, torturadas, e incluso asesinadas a manos de los agentes del estado. Un ejemplo de esto, entre varios, fue el asesinato de Cristian Valdebenito, aguerrido obrero de la construcción que, cada día, después de su dura jornada de trabajo, acudió a poner el cuerpo y el alma contra la represión policial, para luchar por justicia para la clase obrera y todo el pueblo chileno. Es que la Primera Línea no es otra cosa que la clase trabajadora, la clase obrera, el pueblo explotado, poniendo su vida al servicio de la justicia social.

Y todo este sacrificio no ha sido en vano. En todo el país se defendió a esta Primera Línea. Mientras el gobierno quiso criminalizarnos, acusándonos de delincuentes, terroristas, etc., para el pueblo chileno consciente la “Primera Línea” es el verdadero ejército del pueblo. Asimismo, por estos días, nos preparamos para los nuevos combates que se avecinan, porque la represión contra nuestra lucha persiste día tras día. Hoy, desde los distintos territorios de la periferia marginada seguimos levantando la protesta popular contra las políticas del estado, contra la violencia machista, y en defensa de nuestrxs hermanxs mapuche, pueblo originario del sur de Chile que no ha dejado de luchar en defensa de sus tierras desde hace 500 años. Y su lucha es contra el mismo enemigo: las empresas forestales, nacionales y extranjeras, que saquean y devoran los recursos naturales, con la venia del estado, en las ancestrales tierras mapuches.

Queremos la Revolución mundial y no pequeñas reformas que sigan dando respiro a este sistema moribundo. La solución es la lucha revolucionaria para acabar con el sistema capitalista

Nuestra lucha no busca simplemente reformar este putrefacto sistema social. Durante décadas se nos ha tratado de embaucar con el discurso de que, poco a poco, eligiendo a los candidatos idóneos, podremos ir conquistado reformas que avancen gradualmente hacia una realidad social más justa. Estas teorías, que pretenden ser “novedosas”, en realidad vienen engañando y desviando luchas desde hace más de 100 años. Lo cierto es que las y los trabajadores del mundo llevan décadas votando representantes “democráticos” que sólo han perpetuado las injusticias sociales. La democracia ha resultado ser una estafa, una democracia exclusiva para ricos, mientras a nosotros nos toca elegir a nuestros verdugos cada algunos años.

Acá distintas organizaciones políticas, que defienden las mismas ideas del Partido Demócrata allá en Estados Unidos, quieren hacernos creer que todo el sacrificio que hemos hecho tendrá frutos votándolos a ellos en las próximas elecciones, cuando son las mismas fuerzas políticas que han gobernado los últimos 30 años, y nos han sometido a leyes antiobreras, a discriminación, y pobreza para el pueblo trabajador.

Por el contrario, nosotros pensamos que el único camino para resolver realmente los problemas de miseria que nos azotan, es el camino de la lucha revolucionaria, de la organización obrera, popular, de la lucha de las mujeres, de la población negra, etc. Ningún candidato “salvador” nos entregará solución, porque la solución está en tocarles los bolsillos a los grandes capitalistas. ¡Ahí está la plata para la vida digna de todos! Mientras no destruyamos los cimientos del sistema capitalista, la existencia de clases sociales antagónicas seguirá su reino de pobreza y represión. Es necesario cambiar radicalmente el ordenamiento social, y reemplazarlo por uno que se base en la razón, en la armonía de la humanidad con la naturaleza, en el trabajo colectivo y no en la apropiación individual de las riquezas.

El camino será difícil, pero no imposible. Y ese camino se llama Revolución. No tiene otro nombre.

Por el derecho a la Autodefensa

Los medios de comunicación tradicionales, portavoces de los intereses del gran capital, están empeñados en mostrar a quienes nos defendemos de la represión como delincuentes, vándalos o terroristas. Eso no nos extraña. Son funcionarios pagados por los empresarios para esparcir mentiras y criminalizar la protesta social. No esperamos otra cosa de ellos.

Para nosotrxs, el derecho a la autodefensa contra la represión es incuestionable. Mientras los capitalistas, enemigos declarados de la vida humana, cuentan con ejércitos y policía profesionales para reprimir todo cuestionamiento al orden social imperante, nosotrxs, lxs desposeídxs, solo contamos con nuestro coraje. Defender nuestro derecho a protestar, a tomar en nuestras manos lo que es nuestro, es fundamental. Sabemos que los capitalistas no concederán ni la más mínima demanda de manera pacífica, pues para eso deben tocar sus bolsillos, su razón de existencia. Y también sabemos que para triunfar efectivamente no bastará con nuestro heroísmo y valentía. Debemos organizar esa autodefensa, en cada barrio, en nuestras asambleas, en nuestros sindicatos, en todos lados. Sin las masas en lucha no hay Primera Línea. Al mismo tiempo, debemos avanzar en destruir definitivamente las instituciones de represión del estado, y para eso debemos impulsar una lucha para que la base de las instituciones armadas del estado, provenientes de nuestra misma clase social, rompa su subordinación a la oficialidad, y se pase con sus armas al lado del pueblo. De lo contrario, un baño de sangre inevitable terminará por derrotarnos. Pues ellos, el estado, poseen el monopolio de las armas. Y, finalmente, quien posee las armas posee el poder.

La lucha es internacional, de ricos contra pobres en todo el mundo

La clase capitalista, para dominarnos, no sólo se vale de sus mecanismos represivos, sino también de ideologías para dividirnos. El nacionalismo, incluyendo todas sus variantes, es una de estas ideologías. Nosotrxs no nos confundimos. Sabemos distinguir entre la política asesina y criminal de la burguesía estadounidense, y la justa lucha que ustedes, pueblo hermano, libran por estos días. Somos parte de una misma clase social, que sufre los mismos problemas en todos los países. La burguesía nos quiere enemistar entre pueblos, y someternos bajo las banderas nacionales, para ocultar la existencia de clases sociales cuyos intereses son opuestos totalmente.

Pero nosotrxs no renegamos de nuestra identidad historica. Somos pobres, obrerxs, desocupadxs, explotadxs, oprimidxs, marginadxs, desposeídxs. Y no tenemos nada en común con nuestros patrones “chilenos”. Nuestras hermanas y hermanos son ustedes. Son lxs pobres que se rebelan en Bolivia contra la dictadura feroz que tortura al pueblo boliviano. Son lxs obrerxs argentinxs, peruanxs y venezolanxs. Y no sus gobiernos. Nuestrxs hermanxs son lxs obrerxs chinxs que generan las riquezas con que la dictadura capitalista de los empresarios “rojos” se pasea por el mundo. Nuestrxs hermanxs son lxs explotadxs de El Líbano que se sublevan contra la miseria y el gobierno. Nuestrxs hermanxs son lxs parias de todo el planeta. Y nuestros enemigos son los gobiernos y los capitalistas de todo el planeta.

La lucha no es por naciones, no es Estados Unidos contra China, ni Europa versus América. La lucha es de lxs pobres contra los ricos que viven a costa nuestra. Y en ese sentido, su lucha es nuestra lucha, y viceversa.

Luchar por la libertad de los presos políticos en todo el mundo es luchar contra el capitalismo

Las cárceles chilenas, hoy, albergan en sus recintos cientos y cientos de presas y presos políticos. Con miles de procesadxs, muchos compañeros de combate, nuestras compañeras, nuestros hermanos y amigas, esperan recibir condenas de hasta 24 años de cárcel por ejercer el legítimo derecho a la autodefensa. Sabemos que es el costo que se paga por rebelarse contra el sistema. Y sabemos también que no es una realidad que sólo nos toca vivir a nosotros en Chile. La misma realidad padecen miles de combatientes del pueblo palestino a manos del sionismo israelí, defensor de los intereses yanquis en Medio Oriente. La misma realidad sufren miles de inmigrantes africanxs condenados en cárceles y “campos de refugiados” en Europa.

En Chile el pueblo mapuche también sufre la prisión política de decenas de comuneros mapuche, hoy en huelga de hambre en reclamo contra el estado chileno y la criminalización de su lucha. Ante esto, el estado y sus lacayos fascistas han organizado una ofensiva contra los mapuches, y estamos en plena defensa de nuestrxs hermanxs. El Machi (autoridad espiritual mapuche) Celestino Córdoba ya cumple 100 días en huelga de hambre, y su vida está seriamente amenazada.

También está el caso de Sebastián Romero, obrero argentino encarcelado por enfrentar los planes del gobierno que buscaba robar las jubilaciones de los trabajadores argentinos. Gracias a una enorme campaña internacional en su defensa, hoy el compañero vuelve a su hogar junto a su familia.

También hacemos nuestra la lucha por la reincorporación y el fin a la persecución de Erek Slater, dirigente sindical de trabajadores del transporte que encabezó la solidaridad obrera con la causa de la población negra en Estados Unidos, negándose a colaborar con la policía.

La lucha por la libertad de lxs presxs políticxs, en Chile y todo el mundo, debe unirnos en una misma bandera: la bandera de la lucha por la revolución mundial contra el sistema capitalista.

Desde el heroísmo inmortal de la lucha en Palestina, desde las barricadas de Hong Kong, desde las calles de París, Nueva York o Santiago, desde la sublevación revolucionaria de El Líbano y desde las combativas comunidades mapuche el grito de guerra es uno solo. Es el grito de sublevación contra un sistema inhumano, que nos condena a morir por una Pandemia, o morir de hambre, sin salario ni trabajo, sin salud ni educación, sin vivienda y sin dignidad. Es el grito contra la represión, contra la cárcel, contra la muerte a manos de los estados capitalistas del mundo.

Escuela Antifascista Cristian Valdebenito
Primera Línea Puente Alto
Colectivo Rinkonsciente
Núcleo / Abril
Húsares del Poniente
Brigada Popular Ramón Ramón

PD: Esta carta fue escrita a principios de agosto, antes de los últimos sucesos que sacuden la realidad política de Estados Unidos. Y estos hechos no hacen más que reafirmar el contenido de la carta. Sólo agregamos nuestro homenaje a los últimos mártires de la lucha contra el racismo y la brutalidad policial. Cada caído es un hermano al que recordamos y luchamos en su honor.

(Dejamos registros fotográficos de reporteros independientes y medios “”oficiales”” de la revuelta de EEUU y Chile recopilados de internet)

The “First Line” is only one in Chile, the United States, Hong Kong and the whole world! Open letter from the sublevated Chile to the “first line” of the United States…

The following letter is addressed to the brothers and sisters of the American people who are now rising up and facing police brutality, racism and the imperialist regime administered by Donald Trump. This letter is written by our fellow members and colleagues who are part of the Chilean people’s combat battalions against police repression, and in that sense it is a letter of solidarity, brotherhood and internationalist unity. We call for joint action, across boundaries against the capitalist system that threatens the lives of millions of workers who are exploited and oppressed around the world.

Global capitalism and social catastrophe

The capitalist system is dragging the entire humanity into an absolutely catastrophic situation. The Coronavirus Pandemic has shown the true face of all governments, in every country in the world. Nowadays, there is no corner of the planet free of social injustices. Hunger, unemployment, environmental destruction, violence against women, sexual and racial discrimination, lack of access to health and education and difficulty in achieving a decent place to live are the daily reality that most human beings suffer. And this situation, which already existed before the pandemic, is now becoming more acute and fully exposed, with dimensions never before seen. The world’s governments, all capitalists, drop their friendly masks, and strive to “save the economy” to the detriment of millions of human lives. Its irrational social system is based on the multiplication of the millions , for a handful of criminal gangs, real economic mafias (elegantly called “entrepreneurs”), at the expense of the lives and sweat of millions of people who live in misery every day. And whoever dares to rebel against that reality is relentlessly punished with repression, imprisonment or death. In view of that, in different parts of the world, we began to rise up on the five continents. In Chile we started in October, and you, in the United States, bravely rose up against the cruel murder of George Floyd at the hands of the police racism.

Your struggle in the heart of the “capitalist beast”

In the midst of this deep social crisis, we are very enthusiastic about the enormous struggle that you are fighting in the United States against police racism, repression and, consequently, against the American imperialist state governed by Donald Trump. The eyes of revolutionary people around the world are now set on the streets of Minneapolis, New York, Chicago, Portland, etc. Your struggle is felt as our struggle, and not just in an “ideal” sense. We see it as ours because the enemy, there and here, is the same: the capitalists who exploit black and Latino population, and all workers and exploited people of the United States, as well as the peoples of the Third World.

The last one is our case, American companies, and other imperialist powers, steal our natural resources, especially minerals, with impunity, and they do so with the authorization of our governments, all servants of the great capital. In return, they leave ecological devastation and miserable wages. And they do so in Latin America, in the Middle East, Africa and Asia. That is why the importance of your struggle, especially, because it is against the heart of the world capitalist beast: American imperialism, whose claws kill the entire planet. We have also seen how, to face police repression, you have launched the “First Line” to defend the fair demonstrations, a subject that we ask to spread throughout the world. The right to defend ourselves, with the necessary means, from repression, we must defend it unconditionally.

The “First Line” in Chile

We write this letter from the barricades of a revolutionary Chile. From Chile that “awoke” on October 18th against the abuses of the capitalist system. That day Chilean people revealed themselves demanding an end to: corporate abuses, the terrible pension system, the increases in basic services, the destruction of the environment and endless things. In short, against the neoliberal model and the capitalist system that has the working class, the exploited and the poor, immersed in misery, indebtedness, long working hours and starvation wages. Faced with this situation, the response of the state and the murderous government of Sebastián Piñera was none other than the most brutal of the repressions. The old “Plaza Italia”, located in the center of Santiago, was renamed “Plaza Dignidad”, and there people self-convened every day to demonstrate for months. But the repression tried to dissolve the mobilizations with sticks, rubber bullets and tear gas. And it was there that the “First Line” was born, with thousands of fighters, who kept for hours the repression away from the “Plaza Dignidad”. Our partners lost their eyes, were arrested, tortured, and even killed by state agents. An example of this, among several, was the murder of Cristian Valdebenito, construction worker who, every day, after his hard day of work, came to help fight police repression and came to fight for justice for the working class and all the Chilean people. The front line is nothing other than the working class, the exploited people, putting their lives at the service of social justice.

And all this sacrifice has not been in vain. The whole country defended this First Line. While the government wanted to criminalize us accusing us of criminals, terrorists, etc., for the conscious Chilean people, the “First Line” is the real army of the people. Also, we are preparing for the new fights that are coming, because the repression against our struggle persists day after day. Today, from the different territories of the marginalized periphery we continue to raise the popular protest against the policies of the state, against sexist violence, and in defense of our Mapuches compatriots, people from southern Chile who have been fighting for their lands for 500 years. And their fight is against the same enemy: forestry companies, national and foreign, which steal and consume natural resources, with the consent of the state.

We want the World revolution and not small reforms that continue to give breathing space to this dying system. The solution is the revolutionary struggle to end the capitalist system

Our struggle is not simply to reform this rotten social system. For decades they have tried to deceive us by the discourse that, little by little, choosing the right candidates, we will be able to conquer reforms that gradually move towards a more just social reality. These theories, which claim to be “novel,” have actually been cheating and deflecting struggles for more than 100 years. The truth is that the world’s workers have been voting for “democratic” representatives for decades and they have only perpetuated social injustices. Democracy has turned out to be a scam, a democracy exclusively made for wealthy people, while we choose our executioners every year. Different political organizations, which stand up for the same ideas of the Democratic Party in the United States, want us to belive that all the sacrifice we have made, that all the sacrifice we have made and they have subdue us under anti-worker laws, discrimination, and poverty for the working people.

By contrast, we believe that the only way to really solve the problems of misery that are afflicting us is the way to a revolutionary struggle of the workers’ organization, the struggle of women, of the black population, etc. No candidate who thinks he’s a “savior” will give us a solution, because the only solution is to “touch the pockets” of the great capitalists. As long as we do not destroy the foundations of the capitalist system, It is necessary to radically change the social order, and replace it with one that is based on reason, on the harmony of humanity with nature, on a collective work and not on the individual appropriation of wealth. The path will be difficult, but not impossible. And that path is called Revolution. It has no other name.

For the right to self-defense

The traditional media, spokespersons for the interests of the great capital, are committed to showing those of us who defend ourselves from repression, such as criminals, vandaks or terrorists. That doesn’t surprise us. They are officials paid by businessmen to spread lies and criminalize social protest. We don’t expect anything else from them.

We know that capitalists will not grant even the slightest demand in a peaceful way, for that they must touch their pockets (that is their reason for existence). And we also know that our heroism and courage will not be enough to succeed effectively. We must organize our self-defense, in every neighborhood, in our assemblies, in our unions, everywhere. If people don’t fight, there’s no First Line. At the same time, we must move forward in definitively destroying the state’s institutions of repression, and to achieve that we must push for a struggle to ensure that the base of the state’s armed institutions, coming from our same social class, breaks their subordination to the authorities, and moves their weapons to the people’s side. Otherwise, an inevitable bloodbath will eventually defeat us. Because, they, the state, have a monopoly on guns. And finally, whoever possesses the weapons possesses the power.

The struggle is international, rich against the poor, all over the world

The capitalist class, to dominate us, not only has its repressive mechanisms, also has ideologies to divide us. Nationalism, including all its variants, is one of those ideologies. We’re not confused. We know how to distinguish between the murderous and criminal politics of the American bourgeoisie, and the just struggle that you, brother nation, are experiencing these days. We are part of the same social class, which suffers the same problems in all countries.
The bourgeoisie wants us to create divisions between peoples and submit us under national flags, to hide the existence of social classes whose interests are totally opposed.

But we don’t disown our historical identity. We are poor, working, unemployed, exploited, oppressed, marginalized, dispossessed. And we have nothing in common with our “Chilean” bosses. Our sisters and brothers are you. It is the poor people who rebel in Bolivia against the ferocious dictatorship that tortures the Bolivian people. They are the Argentine, Peruvian and Venezuelan workers. And not their governments. Our brothers are the Chinese workers who generate the riches with which the capitalist dictatorship of “red” entrepreneurs wanders the world. Our brothers are the exploited in Lebanon who rise up against misery and government. And our enemies are the governments and the apitalists of the whole planet.

The fight is not for nations, it is not the United States against China, nor Europe versus America. The fight is poor people against rich people (who live at our expense.) And in that sense, their struggle is our struggle, and vice versa.

Fighting for the freedom of political prisoners around the world is fighting capitalism

Chilean prisons today host hundreds and hundreds of political prisoners on their premises. With thousands of defendants, many fellow combatists, our brothers and friends, expect to receive sentences of up to 24 years in prison for exercising the legitimate right to self-defense. We know that’s the cost that everyone pay for rebelling against the system. And we also know that it is not a reality that we only have to live in Chile. The same reality lives thousands of Palestinian people’s fighters at the hands of Israeli Zionism, , a defender of U.S. interests in the Middle East. The same reality is suffering thousands of African immigrants convicted in prisons and “refugee camps” in Europe.

In Chile the Mapuche people also suffer the political prison of dozens of Mapuche’s co-propietors , today they are on hunger strike to protest against the Chilean state and the criminalization of their struggle. Faced with this, the state and its fascist lackeys have organized an offensive against the Mapuche, and we are in full defense of our brothers. The Machi (Mapuche spiritual authority) ,Celestino Córdoba, has already reached 100 days on hunger strike, and his life is seriously threatened.

There is also the case of Sebastián Romero, an Argentine worker imprisoned for confronting the government’s plans that sought to steal Argentine workers’ retirements. Thanks to a huge international campaign in his defense, today, he can return home with his family.

We are also making our own fight for the reintegration and the end to the persecution of Erek Slater, a transport workers’ union leader who led workers’ solidarity with the cause of the black population in the United States, refusing to cooperate with the police.

The struggle for the freedom of political prisoners, in Chile and around the world, must unite us on the same flag: the flag of the struggle for the world revolution against the capitalist system.
From the immortal heroism of fighting in Palestine, from the barricades of Hong Kong, from the streets of Paris, New York or Santiago, from the revolutionary uprising of Lebanon and from the combative Mapuche communities the war cry is one. It is the yell of uprising against an inhumane system, which condemns us to die because of a pandemic or to die because of hunger, without wages or job, without health or education, without housing and without dignity. It is the yell against repression, against prison, against death at the hands of the capitalist states of the world.

Escuela Antifascista Cristian Valdebenito
Primera Línea Puente Alto
Colectivo Rinkonsciente
Núcleo Antifascista Abril
Húsares del Poniente
Brigada Popular Ramón Ramón

This letter was written at the beginning of the month of August, before the recent murders that have shaken the political reality of the United States. And these facts only reaffirm the content of this letter. We only add our tribute to the last martyrs of the fight against racism and police brutality. Each killed is a brother that we remember and fight in his honor.

Agradecemos al trabajo solidario de traducción de A. Carvajal

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