«Aún no existe arte revolucionario. Existen elementos de ese arte, signos, tentativas. Ante todo, está el hombre revolucionario a punto de formar la nueva generación a su imagen, el hombre revolucionario que siente cada vez más necesidad de ese arte.»
León Trotsky. Literatura y Revolución.

El hombre es un creador….

Patricio Manns fue un autodidacta, un creador en el sentido más amplio de la palabra, que lo llevó a la poesía, el periodismo, al ensayo, la novela y la canción popular chilena, autor teatral y de guiones para cine y televisión; pero también, fue un hombre de conciencia y compromiso político.
El Colono de Traiguén fue el primer poemario a los 14 años, de este hijo de padre suizo-alemán (músico) y madre francesa ( que ayudó en la creación de escuelas para niños en situación irregular), nacido el 3 de agosto de 1937 en la ciudad de Nacimiento en el sur de Chile.
Su producción literaria es tan prodigiosa como fue su vida, ejerció de vendedor en una farmacia, camionero, minero etc. En 1961 fue contratado como periodista en el diario La Patria, Radio Concepción, Canal 9 de la Universidad de Chile y también en Editorial Quimantú, en la serie Nosotros los chilenos. Dos textos iniciales y De noche sobre el rastro, le valieron los premios Alerce de la SECH (Sociedad de escritores de Chile) y de la Universidad de Chile respectivamente. En 1973 Buenas noches los pastores, recibe el premio municipal de Novela y luego del golpe de estado, debe exiliarse en Francia donde escribe la serie de las actas: Actas de Marusía (1974), Actas del Alto Bío-Bío (1984) , Actas de Muerte Puta (1987). Luego vendrán El Corazón a Contraluz, El Memorial de Bonampack entre muchas otras publicaciones. También cuenta con Ensayos como La Revolución de la Escuadra, Breve síntesis del movimiento obrero o Chile una dictadura permanente, etc. En 1988, obtiene la Beca Guggenheim de Literatura, entre muchos otros reconocimientos.
En el ámbito musical, en 1965, fue parte fundadora del círculo de la llamada “Peña de los Parra”, con los hermanos Isabel y Ángel Parra, al que después se agregaría Violeta Parra y Víctor Jara, movimiento bautizado por Ricardo Guzmán como «La Nueva Canción Chilena», movimiento artístico que fue la expresión y concreción de la efervescencia política vivida en los años de la Unidad Popular. Canciones como El Cautivo de Til-Til, Vuelvo o Llegó Volando, se convirtieron en un grito de resistencia y compromiso durante la dictadura, escritor además del Himno del Frente patriótico Manuel Rodríguez, de quien fue su vocero en el exilio.
La obra de Patricio Manns es tan extensa que hasta hoy incluso la prensa burguesa debe ocuparse de escribir variados artículos sobre sus aspectos biográficos y políticos. Sin embargo, hoy, queremos lamentar esta pérdida incalculable para las artes, porque la obra de Patricio Manns, conforma una síntesis histórica de los últimos 60 años, aunque se abrió paso desde sus adolescencia. Una producción que estuvo al servicio y el desarrollo de la conciencia de la clase trabajadora, de su historia, del compromiso político al cual tantos intelectuales rehúyen para contar con el beneplácito de una elite que los acoja, so pretexto de que la relación política y artística se convierte en panfleto.
Manns constituye uno de los autores esenciales en la memoria colectiva, el traspaso del hilo histórico que la cultura oficial extingue de sus líneas. Manns hecho poesía, canción o novela, llevó a las letras a un gran sitial estético. A sus 84 años parte, dejando atrás a generaciones a su imagen, tentativas creadoras, que se incuban junto a las nuevas.

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