Comité Ejecutivo MIT

Desde el MIT rechazamos enérgicamente la campaña del gobierno y la derecha, quienes, sin haber una investigación acabada, deslizan responsabilidades sobre la muerte de tres suboficiales de Carabineros en Cañete. Oportunistamente usan estos hechos para lavar la cara de una institución que hasta hoy continúa siendo dirigida por el general director Yañez, que prontamente debiera ser formalizado por tener responsabilidad en violaciones a los DDHH durante el estallido de 2019. En este marco, los llamados de parlamentarios de promulgar una ley de amnistía a Carabineros implicados en violaciones a DDHH desde el 18 de octubre del 2019 es parte de esta campaña oportunista.

Las causas de la muerte de los tres funcionarios de carabineros aún se investigan. Sin embargo es un hecho cierto que el asesinato se da en una zona bajo estado de emergencia y ley marcial, controlada por las Fuerzas Armadas desde hace dos años.

La responsabilidad principal por los conflictos que existen en la región son del Estado -hoy encabezado por Gabriel Boric- y de los grandes empresarios. Esto porque: 1) el Estado reprime violentamente a las comunidades mapuche para defender los intereses de las forestales y empresarios agrícolas; 2) el Estado permite el funcionamiento de grupos delincuentes en la región, muchas veces con profunda relación con el aparato policial, como se ha comprobado en casos de pandillas que roban madera; 3) Debido al saqueo de la región realizado por el gran empresariado agrícola y forestal, que mantiene a la mayor parte de la población en una situación de pobreza y cesantía, lo que genera distintos tipos de violencia, como asaltos, robos, asesinatos, etc.

Las principales víctimas de la violencia en la región no han sido los Carabineros y sí el pueblo mapuche, que sufre allanamentos constantes, desalojos e incluso asesinatos por parte de las instituciones policiales, o como hemos visto muchas veces, montajes como el caso Huracán, basado en juicios con testigos sin rostro y sentencias abiertamente políticas, como en el caso de Héctor Llaitul.
Por otro lado, sabemos que los Carabineros que mueren, sea en el ámbito del conflicto mapuche, sea en el ámbito del llamado combate al crimen organizado, son en su mayoría jóvenes suboficiales, que responden a órdenes de una oficialidad corrupta y privilegiada, que actúa, a su vez, bajo el mando de los grandes empresarios que controlan el Estado chileno. Por ello, hacemos un llamado a los Carabineros de la tropa a luchar por la libertad de organización y expresión al interior de la institución y por el fin de la militarización del Wallmapu, que sin dudas significará más muertes y violencia en la región.

Desde el MIT no rendimos honores a los Carabineros muertos. En ese sentido, las rápidas declaraciones de la CUT y otros sindicatos dando condolencias impide a los trabajadores ver las verdaderas causas de sus problemas. Compartimos la larga tradición del movimiento obrero chileno e internacional, donde los explotados no podemos dar condolencias a quienes mueren en servicio de la defensa de la propiedad privada de los grandes grupos económicos. Hacemos el llamado a los trabajadores a no caer en esta campaña reaccionaria y reflexionar sobre las verdaderas causas de esta sociedad de violencia y opresión.

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