En el socialismo la ciencia y la salud serán liberadas de todas las ataduras del capitalismo, el lucro sanitario, clínico y medico

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Por Luis Alvarado

Para partir con la cifra actualizada, según periódico digital elpais.com en el mundo, hay más de 3,5 millones de contagiados por el virus, más de 244.473 muertos y más de un millón de recuperados, según el conteo de la Universidad Johns Hopkins.

En América Latina existen más de 250.000 casos confirmados como positivos de la COVID-19, fallecidos superan las 14.000 personas. Según la Organización Panamericana de Salud el epicentro del continente latinoamericano es Brasil con más de 7.025 decesos y más de 101.147 casos positivos, en Perú, que acumula más de 45.928 casos y 1.286 fallecidos, México alcanza las más de 2.154 muertes y registra más de 23.471 casos de contagio.

En Chile según el Minsal informó que Chile sumó 1.228 casos (1.112 sintomáticos y 116 asintomáticos) en su último reporte correspondiente al domingo 3 de mayo del 2020. El país se acerca peligrosamente a los 20 mil infectados por Covid-19.  

Según Consultora Global Health Intelligence (GHI), refiere que la infraestructura de los hospitales de los países de Latinoamérica es tremendamente deficiente, contando cada uno con escasez de ventiladores mecánicos para el 2019, “Chile tiene un estimado de 1.737 ventiladores mecánicos, la tasa de este equipamiento cada 100 mil habitantes es de 9,2. Muy por debajo de Brasil (25,1), México (13,4) y Argentina (12,9), pero también por debajo de países que supuestamente tienen un nivel de desarrollo hospitalario inferior, como Colombia, República Dominicana y Panamá”, para enfrentar demanda de la pacientes provenientes de grupos de riesgo contagios con COVID-19, se prevé que el 80% de las camas de cuidados intensivos y los respiradores mecánicos están utilizados para otros motivos clínicos y médicos.

La situación de Haití es la más grave, donde el 2/3 de la población total sobrevive en condiciones de riesgo, infrahumanas, sin comida, sin agua potable. Un informe realizado por la Fundación St. Luke y el Centro Médico de Maryland en 2018 alertó que, con una población superior a 10.000.000, solo había 90 camas disponibles para cuidados intensivos. De ellas solamente 45 contaban con asistencia respiratoria.

Por respiradores mecánicos y camas de cuidados intensivos en cada hospital. ¿verdad o ficción?

Desde el punto de vista científico y médico una de tantas de las causas que ha evidenciado materialmente en el coronavirus como una catástrofe social es que no hay disponibles camas de cuidados intensivos en los complejos hospitalarios.

En situaciones quienes tengan coronavirus, hay casos graves en personas que esta pandemia causa neumonías serias, donde se requiere internación urgente en terapia en unidades de terapia intensiva (UTI), equipadas con respiradores mecánicos. No obstante, los planes neoliberales en los sistemas de salud, como el caso de Chile, con subvenciones al sistema privado, desfinanciamiento, deudas hospitalarias, listas de esperas, falta de insumos médicos, están colapsados hace décadas por la precariedad, sus funcionarios de salud, quienes están en la primera línea, y han cobrando vidas, como Lorena Durán, trabajadora de la salud de la región de la Araucanía, y otro trabajador de la región metropolitana.

Que no existan respiradores mecánicos impiden que en casos graves de adulto mayores se pueda garantizar a nivel médico, para poder apalear insuficiencia respiratoria provocada por el coronavirus. La falta de respiradores en hospitales afecta al nivel de otorgar vida a personas.

Existen protocolos de animación del Covid-19, donde se necesitan 5 personas cada profesional requiere insumos médicos de protección como mascarillas, gafas, guantes, y desinfectantes.

Mientras el deterioro de la salud pública de las periferias del mundo tiene rostros de vidas fallecidas, empresarios lucran con estas calamidades

En el mundo existe empresarios que frente a la alta demanda de ventiladores mecánicos que lucran con las solicitudes de material médico, donde, por ejemplo, General Electric, producen 24 horas al día, con facturaciones de 121.000 millones de dólares, donde desde marzo del 2020 en adelante en acuerdo con FORD y la 3M aumentaran la producción de ventiladores mecánicos, o Empresas Philips que entre 2014 y 2018 sus ganancias aumentaron un 169%.

Ha existido una carrera de producción de ventiladores mecánicos como la fábrica sueca Getinge, otras francesas como Air Liquide, o como la alemana Drager la cual duplicó su producción, teniendo por ejemplo Lôwwenstein 6500 encargos para el país de Alemania, o encargo a Ford, General Motors, Tesla para EEUU, muchas otras fabricantes automotrices analizan producir ventiladores mecánicos como francesaPSA, alemanas Volkswagen y Daimler, italiana Ferrari y Fiat Chrysler Automobiles. La holandesa Ultimaker, por ejemplo, ofrece ese tipo de impresión para producir válvulas de respiradores.

El negocio y las ganancias que trae la producción de ventiladores mecánicos responde a ser un segmento de un entramado mayor de empresas multinacionales que controlan la producción en las áreas de la salud, y evidencia que mientras no podamos terminar con el capitalismo, el lucro de estas clases apropiadoras está por encima de la vida de millones de trabajadores y familias populares en todo el mundo.

En Latinoamérica como en el mundo no existirán camas de cuidados intensivos, ni los profesionales y técnicos especializado para la totalidad de casos

Las masas asalariadas deben tener conciencia que mientras las cadenas de la producción de los abastecimientos y recursos e insumos médicos elementales se mantenga en las garras de sector privado, es inevitable la escasez generalizada, sobre todo a los sectores populares en situación de pobreza, existirá carencia en su conjunto de medidas sanitarias, económicas y sociales.

Para el capitalismo la salud no resulta ser una necesidad principal, ni un derecho humano garantizado, sino una mercancía en la cual solo pueden acceder a ella quienes tengan los recursos para cancelarlas. Por ende, terminar con la sociedad que reproduce este sistema de producción en estos momentos actuales de la vida o muerte.

Socialismo o barbarie capitalista

Actualmente con el COVID-19, el capitalismo mata y obliga a la clase trabajadora, la juventud, las mujeres, migrantes, la diversidad sexual, y los sectores populares a luchar para la obtención de un sistema único de salud, de gratuidad en la atención universal, con inversiones con peso y sustentos científicos, bajo control de funcionarios y usuarios de salud.

Frente a la catástrofe sanitaria y económica que nos ofrece el capitalismo, necesitamos un programa socialista que resuelva esta situación de los oprimidos y se confisque y nacionalicen bajo control de los trabajadores hospitales, clínicas, laboratorios, empresas que “testeen”, que produzcan respiradores, equipos médicos y empresas farmacéuticas que están en el sector privado, hoteles , espacios de ocio e infraestructuras que puedan utilizarse como locales de atención de enfermos y/o albergues residenciales para personas en situación de calle, migrantes y NNaJ.

Para una salida en beneficios de las mayorías, resurgen las reivindicaciones históricas de los explotados y oprimidos del mundo hacia la burguesía, y de la necesidad de socializar los medios de producción y reorganizar la economía de Latinoamérica y del mundo al servicio de la vida de millones y de la satisfacción de las necesidades de la inmensa mayoría de la humanidad, bajo control democrático de la clase trabajadora, podría haber recursos de sobra. El problema no es que no hay recursos materiales y médicos para resolver esta crisis, sino al servicio de qué clase lo controlan.

Estamos en un contexto que se vuelve más urgente que nunca girar hacia el proyecto histórico de los pobres y la clase trabajadora; al socialismo, o ser cómplices de mantener una barbarie capitalista.

Para Latinoamérica es una emergencia un plan económico, que perfectamente se podría obtener de no cancelar la deuda externa, medida crucial para financiar y velar por las vidas de millones y no la de los bancos y los grandes empresarios.

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