Con el avance de los resultados del Plebiscito, gran parte del pueblo salió a las calles a festejar. A las 22h la Plaza de la Dignidad en Santiago estaba totalmente copada por decenas de miles de manifestantes. En todas las ciudades del país y territorios el pueblo trabajador salió a celebrar su victoria. Todos sabemos que el resultado del Plebiscito, que abre la puerta para la elaboración de una Nueva Constitución, es fruto de nuestra incansable lucha. La victoria es nuestra, no de los partidos políticos tradicionales y sus parlamentarios. El Gobierno y el Parlamento han sido obligados a abrir este Proceso Constituyente por la enorme presión del movimiento de masas, que ha dado el ritmo de todos los acontecimientos políticos del país desde el año pasado. Y no vamos a parar.

Nuestra revolución no es una particularidad chilena. Las enormes movilizaciones de masas son resultado de la reacción de los pueblos a la decadencia del sistema capitalista. Cada día más el capitalismo va mostrando que no puede garantizar la vida de la humanidad, con la destrucción de miles de vidas por la incapacidad de lidiar con la pandemia, la destrucción del planeta, la miseria de millones de personas en todo el mundo para mantener los privilegios de algunos pocos. Nuestra revolución se suma a las enormes movilizaciones en Líbano, Irak, Estados Unidos, Nigeria, Hong Kong y muchos otros países.

El resultado del Plebiscito del último domingo es un importante recado a los “dueños” de Chile, los grandes empresarios, banqueros, transnacionales y sus partidos políticos. También es un recado a todos los partidos políticos del régimen: de la UDI al PC/FA. La victoria de la Convención Constitucional, que obliga a que 100% de los futuros diputados constituyentes (“convencionales”) sean electos por el voto, demuestra la enorme bronca que existe con los partidos tradicionales y el Congreso.

El mapa de la votación demuestra claramente la división de clases en nuestro país: Vitacura, Lo Barnechea y Las Condes fueron 3 de las 5 comunas donde ganó el Rechazo y son las comunas dónde vive la burguesía, los grandes empresarios, banqueros, gerentes de empresas, ejecutivos/as, dueños de clínicas privadas y empresas. La división de clases del país no podría quedar más evidente. La Constitución de Pinochet, mantenida por Aylwin, Frei, Lagos, Piñera y Bachelet (con la complicidad del Partido Comunista) sirvió, durante los últimos 40 años, para proteger los intereses de las personas que viven en esas 3 comunas y a los capitalistas internacionales.

Nuestra victoria en el Plebiscito es un fuerte recado para ellos. Pero es solo el inicio, no podemos quedar ahí. Como ya discutimos en varias declaraciones anteriores, el Proceso Constituyente que se inicia está lleno de trampas y está manejado por el Gobierno y los partidos políticos tradicionales. Piñera y los empresarios siguen en el poder. No podemos tener ilusiones de que ellos van a aceptar grandes cambios en nuestro país de forma democrática. Nunca lo hicieron y no será ahora. Además de no permitir el cambio en los Tratados Internacionales de Libre Comercio, que mantienen secuestrada la soberanía económica de nuestro país, la futura Convención Constitucional tendrá la limitación de no poder aprobar nada por menos de ⅔ de los votos, lo que significa que si el empresariado logra elegir a 34% de los constituyentes, no permitirá ningún cambio importante en la Constitución.

¿Ganamos con un lápiz y un papel?

Del Gobierno al Frente Amplio, los políticos están celebrando la “gran victoria de la democracia”. El Subsecretario del Interior, después de un paseo en helicóptero el domingo, celebraba “la fiesta de la democracia”. Por otro lado, Vlado Mirosevic, diputado del Frente Amplio, propuso establecer el 25 de octubre como día feriado, el “Día Nacional de la Democracia”. Por todas partes circulan memes en internet recordando la famosa frase del ex presidente Ricardo Lagos, diciendo que Pinochet fue derrotado en el Plebiscito de 88 “con un lápiz y un papel”.

Tenemos que ser claros, compañeras y compañeros. Todos sabemos que la aplastante victoria del Apruebo no fue solamente con un lápiz y un papel. Los dueños de este país nunca escucharon las enormes manifestaciones pacíficas de trabajadores contra las AFPs, por la educación pública, las luchas por los derechos de las mujeres. Fue después del “susto” que tomaron con la quema de metros, edificios, el saqueo a malls y supermercados y nuestras enormes movilizaciones que decidieron abrir el actual Proceso Constituyente. Esto fue reconocido incluso por el propio Piñera en su discurso después del resultado del Plebiscito. No podemos volver a tener ilusiones en los caminos “democráticos” cuando toda esta “democracia” es controlada por los de arriba. Creemos en la democracia, pero en la democracia del pueblo trabajador, organizado en sus asambleas territoriales y en las empresas, en las Brigadas de Primera Línea, en los colectivos de ciclistas y de mujeres, etc. No podemos repetir los errores de 1988 y pensar que ahora sí “la alegría ya viene”, cuando todo el Proceso Constitucional va a ser controlado por los mismos de siempre.

Nuestra gran conquista el domingo no fue solo con un lápiz y un papel, no fue la fiesta de la democracia. Fue una victoria que nos costó decenas de vidas, fue la victoria de los familiares de los presos y asesinados, de Gustavo Gatica y Fabiola Campillai, que perdieron sus ojos, de la primera línea, de los jóvenes ex SENAME que están luchando en la Plaza de la Dignidad, de los pobladores y pobladoras, del pueblo trabajador chileno y mapuche. No nos dejaremos engrupir nuevamente con su “alegría” y su “fiesta democrática”.

Nos queda mucho por hacer

El resultado del Plebiscito nos abre un nuevo momento de lucha y organización. Sabemos de todas las trampas de la Convención Constitucional y no podemos retroceder un milímetro en nuestra lucha.

En primer lugar, debemos profundizar nuestra organización en los territorios y empresas. Tenemos que fortalecer las Brigadas y grupos de Primera Línea, de Salud, las Asambleas y Cordones Territoriales y demás colectivos, recuperar los sindicatos para las manos de los trabajadores. Nuestra lucha debe seguir para sacar a Piñera del poder, liberar a los presos políticos, conquistar una Constituyente más democrática, sin las trabas del proceso actual. Debemos crear las condiciones para realizar nuevas Protestas Nacionales y un nuevo 12 de noviembre, combinando la potencia de una gran huelga de la clase trabajadora con la fuerza de la juventud y de los pobladores y pobladoras. Debemos defender a la Primera Línea y a los que están luchando en las calles. Hoy hay un discurso criminal de casi todos los políticos (de la derecha a Jadue, del Partido Comunista) criminalizando a los que se defienden de los ataques de la policía tildándolos de “violentistas”. Quieren crear una falsificación diciendo que están los “violentos” y los “pacíficos”, para meter en la cárcel a la Primera Línea y enterrar nuestras movilizaciones con promesas vacías de cambios.

En segundo lugar, tenemos que discutir nuestro programa y nuestra estrategia. Ya sabemos cuáles son algunas de las demandas centrales de la juventud y de los trabajadores/as. Tenemos que organizarnos para hacer que nuestras demandas se impongan en el Proceso Constituyente, sin tener expectativas de que los grandes empresarios y partidos políticos las van a respetar. Por ello, toda nuestra presión hacia la Convención Constitucional tiene que venir de la mano con el desarrollo de nuestro movimiento y lucha, para que la clase trabajadora y la juventud lleguen a un nivel de organización que haga posible que seamos los trabajadores los que gobernemos a través de nuestros organismos de clase, y no los empresarios con sus partidos políticos. De la UDI al Frente amplio/PC, todos ya están diciendo que quieren defender la propiedad privada en la Nueva Constitución, haciendo cambios cosméticos que no permitirán una verdadera independencia y soberanía de nuestro país. Nosotros decimos claramente: tenemos que tocar los intereses de las grandes familias y las transnacionales, nacionalizar el cobre y los recursos naturales, poner la riqueza del país bajo control de la clase trabajadora y el pueblo. Queremos acabar con la propiedad privada, pues si el trabajo de la producción es socializado y realizado por toda la clase trabajadora ¿por qué la apropiación de las riquezas de esa misma producción es privada para un puñado de ricos? Recuperar todo lo que nos han robado, expropiando su patrimonio, es el camino para recuperar nuestra soberanía.

Por último y no menos importante, desde el MIT, creemos que los miles de activistas que hemos hecho todo esto posible debemos intentar elegir candidatos a la Convención Constitucional. Sabemos que eso es muy difícil, ya que las reglas electorales las ponen ellos. Sin embargo, estamos convencidos de que tenemos que buscar la forma de que la voz de la Primera Línea, de los pobladores y pobladoras, de las mujeres, de los trabajadores se exprese en la Convención Constitucional. Ningún partido político tradicional representa los intereses de la juventud y del pueblo trabajador. Por eso, creemos que cada espacio territorial y colectivo de activistas debe discutir tener candidatos -sea intentando inscribirse de forma independiente, sea emplazando a los partidos que se dicen “de izquierda”, como el PC, el Frente Amplio, Partido Humanista, a que abran sus listas a los activistas, sin poner cualquier traba o exigencia de acuerdos programáticos-. Los activistas y jóvenes deben tener el derecho de representar al pueblo que está luchando sin negociar con los dirigentes políticos de los partidos. Debemos seguir presionando para conquistar más espacios democráticos dentro del Proceso Constituyente: disminución de la cantidad de firmas y exigencias para inscripción de candidatos independientes, derecho a voto y a candidatearse a jóvenes con más de 14 años, fin del quórum de ⅔, etc. En los próximos días publicaremos una Plataforma Obrera y Popular para debatir con el activismo cuál debe ser, en nuestra opinión, el programa de los candidatos y candidatas que vienen de la revolución.

¡A seguir fortaleciendo nuestra organización y lucha!

¡Por verdaderas candidaturas revolucionarias del pueblo trabajador y de la juventud!

¡Fuera Piñera! ¡Juicio y castigo a Piñera, sus ministros, militares y pacos asesinos!

¡Libertad Inmediata a todos los Presos Políticos! ¡En defensa de la Primera Línea!

¡Expropiación de las 10 familias más ricas y de las transnacionales que han saqueado el país! ¡Fin inmediato y expropiación de las AFPs!

¡Por un Plan de Emergencia para garantizar una vida digna a las y los trabajadores, pensionados y juventud!

¡Por una Asamblea Constituyente democrática, libre y soberana!

¡Por un Gobierno Obrero y Popular!

3 COMENTARIOS

  1. […] Por ello, nuestra campaña no se agota en una firma para que nuestra moción de iniciativa popular de norma sea presentada al Pleno de la Convención. Esta involucra también la activa movilización en las calles, con los métodos de lucha de clases que utilizó el pueblo desde octubre del 2019, que obligó a la oligarquía entregar la Constitución de Pinochet. […]

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