El revuelo por la violación y posterior suicidio de Antonia Barra, sumado a la negativa de la prisión preventiva para el violador Martín Pradenas, volvió a desatar una serie de protestas en poblaciones a lo largo de Chile. La rabia, las barricadas, la perfomance de las tesis y los cacerolazos dibujaron las noches del país, combinado con protestas por presión al retiro del 10% de las AFP.

Violencia tras violencia

Hasta ahora se sabe que Antonia se encontraba en una fiesta y al parecer la drogaron para poder llevarla al lugar de la violación, hay un video en donde se ve claramente que ella resistía a tener algo con Martín mientras él la forzaba, el Servicio Médico Legal concluyó que “la alteración de la marcha, falta de equilibrio y reflejos, orientan que Antonia se encontraba bajo los efectos de alguna sustancia depresora del sistema nervioso central”. Ella, la mañana siguiente despertó con su agresor encima y tomó conciencia del hecho, sus relatos desgarradores entre llantos en el audio que envió a su amiga dan cuenta que ella no quería involucrarse con Pradenas, de que fue violada.

Pero ahí no terminó el círculo de violencia, su ex pareja le escribió para hacerle una escena de celos tratándola de «repugnante» y «cerda de mierda», luego en una llamada ella le confiesa el hecho y él graba el relato y lo envía a una amiga, termina por llegarle al agresor quien llama a Antonia para amenazarla que no denuncie, que no le creerán. Además, tras la indagatoria se supo que Pradenas habría tomado fotografías del hecho y las habría enviado a un grupo de amigos a través de WhatsApp.

¿Cómo se siente una joven que vive todo eso? Fue tan abrumador para Antonia, que en una misma llamada con su ex pareja le dijo que no se preocupara, que ella iba a desaparecer y se despidió…horas después su familia la encontró muerta.

Las maniobras de Pradenas y el rol de la justicia de las y los ricos

Pradenas sacó un video alegando su inocencia y asegurando que había hecho de “todo” para colaborar con la investigación, sin embargo no dijo ahí que el celular que entregó para ser indagado fue un celular nuevo que obtuvo días después del suicidio de Antonia, ya que el antiguo supuestamente su mamá lo rompió, y tampoco dijo que antes de entregar su computador borró más de 14 mil fotos. Además borró toda su información de instagram y se negó a una pericia psicológica con la excusa de “su derecho a guardar silencio”. Es que pareciera que Pradenas tenía algo que ocultar, y claro, con la denuncia pública del caso de Antonia aparecieron otras denuncias de mujeres agredidas sexualmente por él, hasta ahora son 8.

Sin embargo la justicia de los ricos que reproduce el machismo, volvió a hacer lo suyo: dos de los casos, ocurridos entre 2010 y 2014, fueron sobreseídos por estar prescritos (este tipo de delitos prescriben transcurridos cinco años); mientras que los tres restantes se desestimaron por «no contar con antecedentes para configurar los casos«. Pero con mucha rabia y dolor decimos que ya no nos sorprende, en el mismo caso, ya el pasado 16 de junio otro dictamen judicial ordenó a la familia de Antonia no divulgar información de Pradenas y eliminar todas las publicaciones en redes sociales donde se le acusaba de haber violado a la joven, todo con el objetivo de proteger al agresor.

Pero lo peor fue cuando este miércoles en la mañana el juez pese a acreditar la violación, negó la prisión preventiva para Martín Pradenas, con la excusa de la pandemia y posible contagio en las cárceles, ¡mientras tienen a miles de inocentes presos y presas por luchar exponiéndose a la muerte por covid!. Como dicen los carteles en las protestas: si violan la cuarentena (por las protestas por el hambre) nos encarcelan, pero si nos violan a nosotras los dejan libre. Por otra parte, la imagen de las FFEE protegiendo como perros la casa de Pradenas, lanzando lacrimógenas a los manifestantes dan cuenta de que para este gobierno y los de arriba es más importante la propiedad privada y la situación de los agresores ricachones que la vida de nosotras, que la vida de Antonia.

Esta justicia e instituciones están podridas, si se está llegando a discutir un retiro del 10% de las AFP no es por benevolencia del parlamento sino por la presión de la calles, los 40 caídos y más de 2 mil presos políticos que ha dejado la revolución. La verdadera cara de este sistema es eso, protegen a violadores del barrio alto mientras detienen a quienes protestan por justicia para Antonia, les reprimen y llevan a prisión y por lo demás niegan la libertad a presos políticos, incluso niños como el caso de Benjamín que está preso en el SENAME. Lo anterior es muestra de la decadencia de este sistema en su conjunto.

Pero a diferencia de lo que piensan algunas feministas, el problema no se soluciona si ponemos a más mujeres en los tribunales o en el parlamento, pues si sigue gobernando la clase empresarial que usa las opresiones para mantener su dominio, poder y sobreexplotación, seguirán nuestras penurias, y no decir esa realidad es criminal. En Chile ya tuvimos una mujer presidenta y la situación de las mujeres no mejoró, tampoco nos serviría en los tribunales a mujeres como Isabel Plá, Marcela Sabat o Paulina Núñez, nuestra lucha también es contra ellas pues son parte de quienes han impuesto estos más de 30 años de miseria para la mujer y hombres de la clase trabajadora.

Mantener viva y hacer triunfar la revolución por Antonia y todas las víctimas de este sistema

Ahora, el Juzgado de Garantía de Temuco estableció 120 días más para la investigación del caso de Antonia, sin embargo la calle lo ha dicho claro y desde el MIT lo defendemos, no podemos esperar esos 120 días para ver qué hacen con Martín, tenemos que seguir actuando desde ya y protestar por justicia, que nuestra lucha contra Pradenas y todos los abusadores se imponga por sobre la impunidad de esta justicia putrefacta de los ricos.

Antonia no alcanzó a ver todo lo que ha surgido luego del 18 de octubre, que somos miles las que salimos a gritar y protestar contra la violencia machista porque sabemos que la culpa no era nuestra ni como estábamos ni cómo vestíamos, porque tenemos que acabar con esta sociedad enferma y que para eso nuestros compañeros de lucha deben seguir avanzando en combatir su machismo para unir a nuestra clase en esta pelea contra los de arriba y contra los agresores de mujeres.

En lo inmediato debemos seguir protestando para conseguir juicio y castigo para Pradenas, para que lo encarcelen. Frente a la negligencia del gobierno y las instituciones debemos fortalecer o crear las redes de contención, protección, cuidado y defensa de mujeres que están siendo víctimas de abusos u otro tipo de violencia machista.

Debemos exigir también apoyo psicológico y respaldo con especialistas para las víctimas de abuso o violación, más casas de acogidas para que las mujeres violentadas tengan donde ir si dependen de un hombre maltratador. Luchar por un ingreso de 600 mil pesos para subsistir durante esta pandemia y poder garantizar una cuarentena para no morir de covid o hambre. Seguir protestando por el 10% y por recuperar todos nuestros fondos de las AFPs y acabar con ese sistema de capitalización individual que afecta en mayor grado a las mujeres que recibimos peores sueldos y tenemos más lagunas en las cotizaciones por tener que asumir tareas domésticas y de cuidados. Luchar por tribunales populares encabezados por mujeres y hombres de la clase trabajadora con apoyo de especialistas (psicológicos u otros), para así garantizar justicia real y acabar con esta justicia que defiende a ricachones como Martín.

Pero para lograr todo eso y más debemos profundizar y hacer triunfar esta revolución, sacar a Piñera y los de arriba que han defendido esta sociedad de explotación y opresión. Luchemos por una sociedad socialista y un gobierno de la clase trabajadora que eche abajo cualquier tipo de opresión y siente las bases para una sociedad nueva, como decía la revolucionaria Rosa Luxemburgo «por un mundo donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres». Se lo debemos a Antonia y a todas las víctimas, ya sea de la violencia machista o de la violencia en general de este sistema capitalista de hambre y muerte.

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