Dirección Nacional del MIT

Muchos trabajadores y trabajadoras, jóvenes y luchadores/as sociales respiraron aliviados con el resultado de la segunda vuelta. La derrota de Kast (44,13%) significa un aliento para los millones que hemos salido a las calles. Por otro lado, la contundente victoria de Gabriel Boric, con más de 4,6 millón de votos (55,87%), es una consecuencia de más de 10 años de luchas de los movimientos sociales y de la revolución que se inició el 18 de octubre de 2019.

La trayectoria de Boric, de líder estudiantil en las protestas de 2011 a presidente de la República, demuestra el tortuoso camino de luchas sociales que estallaron con los pinguinos (2006) y siguieron con los jóvenes universitarios (2011), las luchas de las mujeres (2018), de la clase trabajadora por sus pensiones, derechos laborales y las revueltas de Punta Arenas, Aysén, Freirina y Chiloé. El Frente Amplio surgió como una nueva fuerza política a partir de esas luchas, principalmente de la juventud universitaria. También el Partido Comunista se renovó a partir de las luchas estudiantiles, con el surgimiento de nuevas figuras como Camila Vallejos y Karol Cariola.

El “estallido social” de 2019 significó un salto en esas luchas y amenazó a todo el régimen político. Los partidos que gobernaron los últimos 30 años fueron duramente castigados y agonizan, aunque todavía tienen un peso importante, principalmente en el reducto más reaccionario del poder, el Congreso Nacional. El Frente Amplio y el PC sobrevivieron al estallido y han sido fundamentales, hasta ahora, para canalizar la enorme crisis social hacia una salida “pacífica” e “institucional”. Ahora el pueblo los llevó al poder y esperará importantes cambios sociales.

¿Podrá Boric y su coalición responder a las demandas sociales y cambiar la realidad del país?

Un breve análisis del resultado electoral

Boric ganó con casi 12 puntos de diferencia de Kast, más de 1 millón de votos. La victoria fue contundente, pero demuestra que existe un país polarizado. Kast no era un “candidato más” de la derecha. Kast representa un proyecto político que sigue totalmente vivo: el proyecto de la burguesía chilena y las transnacionales de mantener todo tal como está y responder a las demandas sociales con más represión.

Boric, por otro lado, fue llevado al poder por las expectativas y la lucha de millones de personas. Las enormes celebraciones en varias ciudades del país demuestran que el proceso iniciado el 18 de octubre de 2019 sigue vivo y hay enormes expectativas de las masas en los cambios sociales que puedan venir. 

Las votaciones de Boric y Kast nuevamente reproducen la división de clases en el país. El proyecto conservador-burgués ganó con amplio margen en las comunas más privilegiadas del país (Kast tuvo 73% en Las Condes, 83% en Vitacura y 78% en Lo Barnechea), mientras que el proyecto reformista de Boric ganó con amplio margen en las comunas más populares (70% en Puente Alto, 67% en Quilicura, 64% en La Florida). La comuna de Maipú, una de las más combativas del país, demuestra una gran polarización social, que se refleja en la votación: 55% por Boric, 44% por Kast. En la mayoría de las más importantes ciudades del país, Boric ganó con amplios márgenes: Antofagasta, Concepción, Valparaíso, San Antonio, etc. Kast mantuvo su apoyo en las pequeñas ciudades y en otras donde su discurso anti-inmigrantes o anti-mapuche entran con más fuerza.

¿Qué intereses defenderá un futuro gobierno de Boric?

Kast fue el principal candidato apoyado por las 10 familias más ricas de Chile y las transnacionales. Sin embargo, es importante que tengamos claridad de cómo dominan los más poderosos para entender lo que se viene.

Durante las últimas décadas, el gran empresariado financió tanto a la derecha como a la ex Concertación. Por eso, la derecha y la “izquierda” gobernaron para los dueños del país y mantuvieron el capitalismo neoliberal chileno. Los gobiernos más neoliberales de Chile fueron los de la ex Concertación, basta ver la enorme ola de privatizaciones de los años 90 (minería, sanitarias, telecomunicaciones, etc.).

Ahora, con la derrota de los partidos tradicionales, la gran burguesía se reubica y pasa a apoyar y negociar con las nuevas fuerzas políticas. Si bien su candidato principal fue Kast, Boric también recibió el apoyo de importantes figuras de la ex Concertación y las incorporó a su Comando de campaña. Todavía no está clara cuál será la composición del futuro gobierno, pero no podemos descartar la formación de un gobierno con la presencia de los partidos de la ex Concertación, o de un sector de ella. Después de la primera vuelta, Boric y Apruebo Dignidad privilegiaron rápidamente los acuerdos cupulares con esos partidos, moderando sus programas para buscar los votos de “centro”. Si al inicio de su campaña, Boric prometía recaudar 8% del PIB para financiar derechos sociales, ese valor ya cayó a 5% en los últimos meses y no sabemos en cuánto terminará.

Pero no solo las figuras de la ex Concertación representan directamente los intereses de la gran burguesía. El propio Frente Amplio vino adaptándose cada vez más en los últimos años para ganar la confianza y el apoyo de sectores burgueses nacionales e internacionales. Prueba de ello es que uno de los principales asesores de campaña de Boric, Diego Pardow, viene de un centro de estudios (Espacio Público[1]) financiado directamente por grandes mineras como BHP Billiton y por la Embajada Norteamericana.

La estrategia principal del Frente Amplio/Apruebo Dignidad es buscar realizar algunas reformas de forma pacífica y gradual, sin “asustar” a los inversionistas. Quieren convencer a los dueños del país a dar “los anillos” para no perder “los dedos”. Saben que para cerrar el proceso que se inició el 18 de octubre deben buscar realizar algunas reformas para que el país no vuelva a estallar.

Las reformas que propone el Frente Amplio son bastante limitadas, aunque haya grandes expectativas en ellas, debido a las precarias condiciones de vida de la mayoría de las familias trabajadoras. Su propuesta de aumentar las pensiones a un mínimo de 250 mil pesos es una muestra de ello. Nadie puede vivir con 250 mil pesos, pero seguramente 250 mil es mejor de lo que existe hoy. La misma lógica se aplicará en todo.

Aunque las reformas propuestas por Apruebo Dignidad son muy limitadas, aún así tendrán dificultad en realizarlas, ya que las familias más poderosas del país (que dominan el Congreso y la Justicia) no quieren hacer más concesiones de lo que ya hicieron. Prueba de ello fue el rechazo, por el Parlamento, del cuarto retiro de las AFPs. También existen grandes resistencias al aumento de impuestos a los más ricos. Así, la estrategia de Boric de realizar reformas graduales negociando con el gran empresariado probablemente tendrá el mismo resultado que las reformas de la ex Concertación: terminarán en nada.

El único factor que puede ser decisivo para que esa ecuación no termine mal es el movimiento de masas. Si las masas trabajadoras y la juventud vuelven a salir a las calles y presionar, el gobierno y el gran empresariado serán obligados a ir más allá de sus planes.

Sin embargo, la estrategia central de Boric/FA/PC no es movilizar las masas para luchar contra los privilegios del gran empresariado. Su estrategia es negociar con los de arriba y calmar el movimiento de masas, porque saben que el pueblo en las calles es muy peligroso e incontrolable, ya que puede llevar hasta el fondo la lucha para cambiar sus condiciones de vida. Prueba de esa estrategia fue la propia negociación del Acuerdo por la Paz, que dio origen al actual Proceso Constituyente. Ese Acuerdo salvó el cuello de Piñera, garantizando la impunidad a los responsables por la guerra al pueblo cuando este estaba a punto de caer y puso importantes trabas a la Convención Constitucional, como ya hemos discutido en diversos textos.[2]

Así, todo apunta a que el futuro gobierno de Boric será un defensor de los intereses del gran empresariado del país, aunque intentará presionarlo para hacer reformas y mejorar un poco las condiciones de vida de la clase trabajadora. Esto tendrá importantes consecuencias. El carácter del gobierno quedará evidente cuando comience a reprimir las protestas populares y al pueblo mapuche en el Wallmapu.

La Convención Constitucional en el nuevo escenario

En los últimos días empezó a surgir una “nueva” narrativa impulsada por los “frenteamplistas”. Esa narrativa atribuye la conquista de la Convención Constitucional a la genialidad de Boric y a la firma del Acuerdo por la Paz. Nada más falso.

En primer lugar, Boric no fue el responsable por la existencia de la Convención Constitucional. La posibilidad de redactar una Nueva Constitución y echar abajo la Constitución de Jaime Guzmán/Lagos/Bachelet existe debido a la enorme movilización social que estalló el 18 de octubre y tuvo su auge el 12 de noviembre de 2019, cuando las movilizaciones populares se combinaron a una potente paralización en sectores productivos del país y a la entrada de la clase obrera en la lucha. Lo que hizo Boric fue firmar rápidamente un Acuerdo para intentar frenar las movilizaciones de masas, sostener el gobierno de Piñera y abrir un Proceso Constituyente con importantes límites, que fueron fijados por la derecha y la ex Concertación (el quórum de los ⅔, la imposibilidad de la Convención de destituir autoridades, la imposibilidad de suspender Tratados de Libre Comercio, etc.).

Así, atribuir a Boric o al Frente Amplio la conquista de la Convención Constitucional es una distorsión total de la realidad. El Frente Amplio también fue cuestionado en las calles, aunque hoy Boric llegue al poder debido a la falta de una alternativa que pudiera representar a fondo los intereses de la clase trabajadora y el pueblo (el fracaso de la Lista del Pueblo contribuyó a eso).

Esa narrativa tiene un objetivo: decir a los millones que hemos luchado de que ahora debemos esperar en nuestras casas que Boric y la Convención Constitucional solucionarán todas las demandas populares de forma pacífica y gradual. Ya no es necesario que salgamos a las calles, dicen ellos, ya no es necesario que hagamos huelgas, ya no es necesario que nos enfrentemos al gran empresariado y a su Estado. Esa narrativa es falsa y apunta hacia la derrota de nuestro movimiento. Primero, porque Boric no podrá hacer reformas a través de este Congreso, que es totalmente hostil al pueblo. Segundo, porque la Convención Constitucional con las trabas actuales tampoco solucionará los problemas del pueblo si se limita a redactar una bonita Constitución en el papel, pero sin garantizar cómo se transformaran esos derechos en realidad.

Desde el MIT y con nuestra compañera constituyente María Rivera proponemos un camino distinto: el camino de la movilización y organizaciónde la clase trabajadora y la juventud para llevar a fondo la lucha contra el capitalismo neoliberal chileno y el poder del gran empresariado. Esa organización debe ser independiente del gobierno de Boric. Sería un enorme error creer que el gobierno solucionará los problemas del pueblo y que debemos esperar tranquilos en nuestras casas.

Todavía no hemos ganado nada. Las AFPs siguen existiendo, la salud pública sigue caótica, los sueldos siguen precarios, nuestros bienes naturales siguen en manos privadas. La clase trabajadora no puede dar un cheque en blanco a Boric. Si Boric, el Frente Amplio y el PC quieren realmente solucionar los problemas del país, deben romper sus acuerdos y negociaciones con el gran empresariado y estimular las movilizaciones de la clase trabajadora y la juventud para enfrentar a los dueños del país.

El problema de fondo: el capitalismo imperialista

Boric promete mejorar la vida del pueblo haciendo reformas que repartan mejor la riqueza acumulada por el gran empresariado. Sin embargo, las propuestas de Boric no tocan la raíz de los problemas. La raíz de los problemas es la gran propiedad privada y la subordinación de nuestro país a las relaciones capitalistas internacionales. Chile es un gran productor y exportador de cobre, frutas, celulosas y pescados. Ese modelo, llamado por muchos de “extractivista”, tiene enormes consecuencias sociales (bajos sueldos, empleos precarios, falta de desarrollo tecnológico y científico) y medioambientales (destrucción de ecosistemas, sequía generada por el monocultivo y la gran minería, etc.). El modelo capitalista chileno beneficia a los dueños de las grandes empresas mineras, salmoneras, forestales, importadoras y exportadoras, Bancos y AFPs. Sin tocar la gran propiedad privada y ponerla al servicio de la población es imposible solucionar los problemas que tenemos. Podemos poner parches, pero esos parches no sanarán las heridas, que son mucho más profundas.

Por eso, nosotros planteamos que el único camino para solucionar los problemas del pueblo y combatir el desastre medioambiental pasa por recuperar los bienes naturales y las empresas estratégicas del país y ponerlas bajo control de la clase trabajadora organizada.

Por eso, no tenemos dudas que los problemas estructurales del país no serán solucionados por el gobierno de Boric. Boric no está a favor de devolver las tierras al pueblo mapuche y enfrentar los intereses de los empresarios forestales. Boric no está a favor de renacionalizar el cobre para que esa riqueza pueda ser invertida en derechos sociales y para que se pueda reparar el daño medioambiental causado por la Gran Minería. Aunque Boric hable de proteger la naturaleza, no podrá hacerlo, porque no va a la raíz del problema: la gran propiedad privada orientada hacia el lucro y no hacia al bienestar de la mayoría de la población.

Es hora de acabar con el saqueo!

La derrota de Kast y consecuente victoria de Boric es una victoria distorsionada del movimiento de masas. Ahora más que nunca debemos recuperar la organización en nuestros lugares de trabajo, sindicatos, poblaciones, colegios y universidades. Podemos arrancar conquistas con nuestra movilización: mejores derechos, una mejor salud, mejores pensiones y educación. Sin embargo, esas conquistas deben ser solamente un paso en una lucha contra el saqueo capitalista de nuestros bienes naturales y nuestro trabajo, o retrocederán en poco tiempo.

Si el gobierno de Boric/PC quiere llevar adelante un gran cambio social, debe cuestionar las bases del capitalismo chileno e impulsar la organización y movilización permanente de la clase trabajadora y el pueblo.

Para ir en ese sentido, el gobierno debe:

1) Desmilitarizar inmediatamente el Wallmapu e iniciar un proceso de devolución de las tierras ancestrales al pueblo mapuche

2) Garantizar el juicio y castigo a Piñera y a los responsables políticos y militares de la represión al pueblo. Iniciar una reparación a todos los afectados por la represión estatal.

3) Amnistiar a todos los presos políticos chilenos y mapuche, demostrando que está al lado del pueblo y no de los que han saqueado el país en los últimos 50 años;

4) Iniciar la revisión de todos los Tratados de Libre Comercio que atentan contra la soberanía de los pueblos de Chile;

5) Acabar con las amarras de la Convención Constitucional para que la Convención pueda tomar las medidas que el pueblo necesita de forma inmediata;

6) Implementar de inmediato el fin de las AFPs y un aumento general de sueldos y pensiones;

7) Recuperar las empresas privatizadas durante la dictadura y democracia, empezando por la Gran Minería del Cobre y Litio;

Si el gobierno toma esas medidas, no tenemos dudas que el pueblo lo defenderá de todos los ataques del gran empresariado. Si Boric no avanza rápidamente en ese sentido, empezará a ser cuestionado por el movimiento de masas y podrá generar grandes desilusiones, que podrán abrir el camino a la extrema derecha. Llamamos a toda la clase trabajadora, los pueblos y a la juventud a organizarse y movilizarse. Llamamos a todos y a todas a construir un proyecto por la superación del capitalismo y la construcción de una sociedad donde toda la riqueza producida esté al servicio de la clase trabajadora y la recuperación de la naturaleza.


[1]     Transparencia y financiamiento – Espacio Público (espaciopublico.cl)

[2]     La Convención Constitucional… ¿Podrá solucionar los problemas de los trabajadores? | MIT (vozdelostrabajadores.cl)

7 Comentarios

  1. […] Sin embargo, la estrategia central de Boric/FA/PC no es movilizar las masas para luchar contra los privilegios del gran empresariado. Su estrategia es negociar con los de arriba y calmar el movimiento de masas, porque saben que el pueblo en las calles es muy peligroso e incontrolable, ya que puede llevar hasta el fondo la lucha para cambiar sus condiciones de vida. Prueba de esa estrategia fue la propia negociación del Acuerdo por la Paz, que dio origen al actual Proceso Constituyente. Ese Acuerdo salvó el cuello de Piñera, garantizando la impunidad a los responsables por la guerra al pueblo cuando este estaba a punto de caer y puso importantes trabas a la Convención Constitucional, como ya hemos discutido en diversos textos.[2] […]

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