¡Toda nuestra solidaridad con la movilización por un transporte justo en Valparaíso!

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MIT Valparaíso

Valparaíso es uno de los principales ejemplos de las contradicciones del capitalismo chileno. Tratándose de una ciudad portuaria, las deficiencias de su sistema de transporte colman la paciencia de sus habitantes.

El día lunes 18 de julio del 2022 un grupo de organizaciones autoconvocadas llamó a una jornada de agitación por un transporte público y digno para la V región. Como MIT solidarizamos con su justa lucha, la cual comprendemos como una razón más para apelar a la nacionalización de la gran minería, disponiéndola bajo control obrero y comunitario.

La jornada consistió en un punto iniciado en la Plaza de la Victoria, seguida de una marcha dirigida hacia las afueras del Gobierno Regional de Valparaíso, donde gritamos fuerte y claro “Mundaca, escucha, seguimos en la lucha”. 

Con las arengas de “Vecino, vecina, venga a protestar, estamos en la calle exigiendo dignidad” y “No nos sirve, no nos interesa, que la locomoción la manejen las empresas” nos detuvimos también en las afueras de la Municipalidad de Valparaíso.

El transporte en la ciudad es objeto de múltiples críticas, entre las que se destaca la corrupción en la entrega de licitaciones y fondos públicos hacia el empresariado del sector. A ello se suma la inoperancia de la fiscalización, que no sanciona lo que es percibido como un pésimo servicio de locomoción colectiva.

Lo anterior se combina con el régimen de trabajo al que son sometidos los transportistas, que los lleva a extender sus jornadas de hasta 16 horas diarias. Esto se debe a la dinámica del “collereo” (competencia por la captación de pasajeros y corte de boletos), lo cual deteriora física y psicológicamente sus condiciones de empleo.

Tal situación dispondría a los choferes a ocasionar episodios de violencia, como riñas en la vía pública (entre ellos o con pasajeros) y frenéticas conducciones de las máquinas (causando atropellos y otros accidentes). Se trata de un escenario de anarquía capitalista, donde es el lucro el que configura el transporte de la región. A esto se suman las denuncias que hablan de micros que operan sin registros, puertas ni revisiones técnicas, indicando la degradación humana a la que se enfrentan choferes, transeúntes y pasajeros.

En este ámbito también la cuestión monetaria afecta a la fuerza de trabajo porteña, que debe enfrentar el déficit de locomoción colectiva acudiendo al transporte privado (como taxis, ubers y colectivos), que tienen tarifas muy por encima del alcance de sus bolsillos.

Todos estos elementos han sido debidamente canalizados por las instituciones competentes. Sin embargo, no ha existido al respecto ningún pronunciamiento por parte de las autoridades, pese a que Contraloría y la Corte Suprema han emitido dictámenes que respaldan el malestar de la población porteña.

Tal silencio es percibido como cómplice, donde finalmente fue el electorado el que promovió a las autoridades de Apruebo Dignidad, ubicadas hoy en la Gobernación Regional (Rodrigo Mundaca, del Frente Amplio) y en la Delegación Presidencial (Sofía González, del Partido Comunista).

Estos antecedentes permiten evidenciar el contradictorio rol del reformismo a la hora de gestionar las expresiones de la barbarie capitalista, que supuestamente dice combatir. En la práctica, esto termina por suprimir el derecho a la ciudad para la clase trabajadora de Valparaíso, donde los oídos sordos de las autoridades abren terreno para nuestra organización y la discusión que plantee una salida obrera y socialista para esta crisis.

El transporte es uno de los derechos sociales que el reformismo ha intentado promover, pero una vez que este se erige como administrador de la crisis se limita a reiterar que no hay fondos para resolver sus falencias.

Ante ello es que una vez más apelamos a que la conquista de un transporte justo requiere de la nacionalización bajo control obrero y comunitario de la gran minería del cobre, oro y litio en Chile. Esto además de la expropiación sin indemnización de las grandes fortunas que han acumulado las diez familias enriquecidas en base a la explotación del trabajo ajeno y la depredación de los ecosistemas.

Toda nuestra solidaridad y apoyo a las organizaciones autoconvocadas de Valparaíso, que luchan por un transporte justo para su región. Hacia estas queremos transmitirles el mensaje de que ninguna demanda justa será conquistada bajo los esquemas de la economía capitalista y su institucionalidad burguesa. Para ello requerimos construir una organización fuerte que sea capaz de socializar los medios de transporte en la región y disponerlos bajo la gestión de la propia población. Con este llamado les extendemos la fraternal invitación a sus miembros y activistas a venir y construir el MIT.

¡Arriba los y las que luchan!

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