Nos escriben desde ENAP

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Mientras, subterráneamente, casi sin que se note, han comenzado los despidos de los trabajadores contratistas de la Empresa Nacional de Petróleo (ENAP), en distintos sindicatos, pertenecientes a la Federación de Trabajadores Contratistas, ha habido un par de negociaciones colectivas, con resultados poco alentadores. Hoy los trabajadores estamos negociando ante una situación compleja, porque ENAP sigue diciendo que hay problemas económicos, de presupuesto y hace un llamado a las empresas contratistas a la austeridad, indicando que la situación es difícil, que están cambiando las políticas, que deben bajar sus costos, que van a haber reducciones de las personas.

Entonces el trabajador contratista está sintiendo que tiene que cuidar la pega, tiene que cuidar el trabajo y de esta manera la negociación colectiva, que es la única herramienta que tiene para pactar un mejor trato con su empresa se ve limitada, condicionada por este llamado a la “austeridad” de la propia ENAP. Lo que pareciera ser un slogan o una política dirigida sólo hacia el mundo contratista ya que en el sector de planta y en el administrativo nada indica esta austeridad, ni en la rebaja de algún costo de operación, ni en sus sueldos, que no se han tocado para nada. No hay un cambio.

Muchos de los sindicatos tienen problemas internos con su empresa, los que se han agudizado producto de este llamado a bajar los costos de operación, lo que inevitablemente ha caído sobre las espaldas de los trabajadores. Hay una permisividad de la ENAP hacia las empresas contratistas, porque nosotros nos preguntamos ¿cómo es posible que haya tantas irregularidades, tantas desviaciones que las empresas ejercen sobre sus trabajadores sin que ENAP tome cartas en el asunto? Se puede entender que a las empresas contratistas, con contratos de corto plazo, no les interese hacer las cosas correctamente, porque vienen a hacer su negocio, ganar la mayor cantidad de dinero que puedan a cualquier costo e irse y si en ese costo están involucrados los trabajadores, da lo mismo.  Pero no se puede entender esa permisividad de parte de una empresa Estatal ante tanta vulneración de nuestros derechos laborales. ENAP no apoya la movilización sindical en los problemas que los trabajadores tenemos con las empresas contratistas, en vez de apoyarnos siempre se hace a un lado esperando que nosotros resolvamos nuestros problemas, se pone como un espectador. Mientras el gobierno se jacta de los “Tiempos Mejores” los trabajadores contratistas seguimos yendo hacia tiempos peores porque nuestra propia empresa trata de hacer su negocio con nosotros y al final no tenemos apoyo y terminamos luchando por nosotros mismos.

La ENAP, colgándose del slogan de “Austeridad” que ha tratado de imponer este gobierno, justifica la reducción de presupuestos y la reducción de los costos de producción sólo para traspasar a los trabajadores contratistas la carga de una mayor explotación y así obtener mayores ganancias. Repite ese concepto  para infundir miedo y reserva en los trabajadores de la misma forma que el gobierno se justifica en su discurso de austeridad para hacer recortes en los presupuestos en la salud y en educación.

El mundo contratista en la refinería esta conmocionado por esta situación, los propios trabajadores están atemorizados, guardan distancia y eso hace nuestro trabajo sindical más difícil, tratar de encantar a los “viejos”, tratar de  dar las herramientas para que los trabajadores sepan lo que valen, porque a pesar de que el gobierno tiende a precarizar la figura del trabajador contratista  somos  nosotros quienes movemos el grueso de esta industria, de esta empresa. El trabajo es difícil, es constante, es a diario, pero aun así nosotros entendemos que la lucha debe ir en ese camino.

Hay un problema de fondo que hay que instaurar en el discurso y en el ADN de las organizaciones sindicales y de todas las que representen a la clase trabajadora, y eso es la ideología propia por lo cual estamos luchando. Porque si no logramos entender quiénes somos, y cuál es la clase a la que pertenecemos y nos nublamos con estos flashes que nos ponen por ahí, no lograremos defender nuestros derechos como trabajadores adecuadamente. Entonces, cuando vemos en el caso de nuestra Federación que no tenemos claro ese concepto y que no estamos luchando por causas que son de fondo, nos vamos perdiendo. Entonces, una negociación colectiva llevada hoy, aceptando el llamado de ENAP a la austeridad es el mejor ejemplo que no estamos entendiendo nada, porque en rigor esa austeridad es para afuera, sólo para los trabajadores y no para los empresarios.

En base a lo mismo sería importante desde la mirada nuestra que fuésemos capaces de instaurar en el contexto, educar y transmitir a los trabajadores la importancia de los principios y los objetivos más universales. Hacemos un llamado para que la gente se comprometa en los temas de fondo, porque no podemos dedicarnos a que los sindicatos se preocupen de negociar un par de lucas o un tema de horario y que el trabajador se vaya para la casa. Las organizaciones sindicales trascienden más allá de lo estrictamente laboral, van más a lo cotidiano, van más a la integridad de la persona, que el trabajador sienta que tiene un trabajo para vivir y para ser más integro, pero no pensar que las organizaciones van a defender exclusivamente la remuneración que va a recibir cada treinta días y olvidarse del resto. No pensar de fondo en quién soy y cuál es mi realidad como trabajador. Más aún la gente que ni siquiera está sindicalizada, porque esa persona no ve la necesidad de organizarse y ni siquiera se da cuenta de la represión y la opresión en la que vive a diario.

Es difícil poner en vitrina este concepto, que el trabajador se vea en un espejo y que se identifique como tal, como trabajador. Así sería mucho más fácil la lucha. Es un trabajo diario, de culturizarnos para que el día de mañana podamos luchar codo a codo y sintiéndonos iguales. Esa es la lucha más importante.

Lo principal es demostrar a nuestros pares, a nuestros compañeros de galpones la importancia de nuestra unión y de nuestro reconocimiento como clase trabajadora. Porque esto es una lucha de clases, basta de diluir las luchas con soluciones parches basadas en lo monetario y lo material. Basta ya de direcciones reformistas y burocráticas. ¡¡El control de la producción a los trabajadores!!

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