Los profesores de Antofagasta no se rinden

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Cuando ya finaliza la sexta semana de movilización docente a nivel nacional, nos queda la sensación amarga de la incertidumbre, más que de la certeza, respecto de la efectividad de nuestro movimiento, a raíz de los tristes episodios ocurridos a comienzos de esta semana. No obstante aquello, en Antofagasta seguimos con la moral arriba, considerando el alto nivel de adhesión alcanzado en la ciudad, no solo de docentes del sistema público, sino de la empatía que nos ha manifestado la ciudadanía en estos duros días de lucha.

En este contexto, les quiero compartir mi percepción personal respecto del conflicto, visto desde dentro por un docente de base, delegado sindical y, además profesor colegiado. También me ha correspondido ser coordinador comunal del Tricel en todas las consultas que se han realizado durante este mes y medio de movilización. Mi nombre es Adrián Díaz González, soy Profesor de Educación General Básica, con mensión en Lenguaje y Comunicación y trabajo en la escuela D-72, Lubjica Domic, perteneciente a la Corporación municipal de Antofagasta

Hoy existen en Antofagasta dos organizaciones de trabajadores de la educación que agrupan a los docentes del sistema público. Por un lado está el Colegio de Profesores y por el otro el Sindicato de Profesores y Profesionales de la Educación de la CMDS. Amén de varios sindicatos de colegios particulares subvencionados y algunos privados. De este universo, sólo el sindicato y el colegio de profesores se mantienen activos durante la movilización. Desde el primer día del paro indefinido, se ha intentado generar nexos con los distintos sectores de trabajadores de otros rubros, sin embargo las respuestas de adhesión han sido de variada índole. Hemos recibido apoyo esporádico de trabajadores portuarios y mineros, además de estudiantes. Pero, el fuerte de nuestro movimiento radica en la participación activa de docentes del sector público.

Hoy por hoy, ambas organizaciones (sindicato y CDP) actúan conjuntamente, en la coordinación y conducción del movimiento. Desde el inicio del paro se ha trabajado bajo la modalidad de asambleas unificadas de delegados gremiales y sindicales, las cuales son, asambleas abiertas, donde se permite el debate y toma de decisiones conjuntas entre ambas organizaciones; la constitución de comisiones de trabajo, sin descartar el aporte de profesores de base de algunas unidades educativas que llevan adelante sus propias iniciativas.

Esta forma particular de actuar nos ha permitido generar una alta convocatoria en pro de la movilización. Con una población que supera los trecientos mil habitantes, la demanda de establecimientos educativos en la ciudad es alta. Solo la CMDS cuenta con alrededor de cincuenta escuelas y liceos, de los cuales, sobre el 60% se ha mantenido movilizado en este mes y medio, la mayoría de ellos con un cien por ciento de adhesión. Números más o números menos, hablamos de alrededor de 1.200, profesores movilizados en la ciudad.

La traumática experiencia vivida durante la rebelión de las bases en las movilizaciones de 2014 y 2015, significó que la administración del Colegio de profesores, comunal Antofagasta de la época, pro gajardista, nos cerrara las puertas del gremio y obligó a los profesores de base a organizarnos de manera autónoma, con una serie de consecuencias negativas para los docentes una vez que sendas movilizaciones terminaran. Hablamos de persecuciones laborales, descuentos salariales, despidos, sumarios, entre otras acciones. Pese a todo este amedrentamiento, los docentes seguimos luchando

por fortalecer la orgánica sindical, así como por recuperar el colegio de profesores, pues continuamos creyendo en la genuina legitimidad del CDP, como orgánica central del profesorado local y nacional. Con el cambio de directorio, se produjo un acercamiento entre ambas organizaciones, lo cual se traduce en este actuar conjunto de ambos cuerpos colegiados, al día de hoy.

Nosotros vivimos las consecuencias del centralismo gremial. Somos críticos del desequilibrio desmesurado en la distribución de recursos que permite la actual estructura orgánica del CDP. Durante el pasado proceso de reforma estatutaria del gremio, participamos activamente en la discusión del nuevo estatuto. Sea quizás por esta visión provinciana, tal vez por el trauma del gajardismo, por la herencia sindical recibida de los mineros de principios del siglo XX u otras variables o, tal vez, todas las anteriores, lo cierto es que el profesorado de Antofagasta, se caracteriza por una poderosa capacidad de análisis de la situación nacional y local. Tenemos la certeza de que esta movilización no es solo ideológica, sino, además, política, toda vez que cuestionamos el paradigma actual de la sociedad chilena y, por ende, los pilares estructurales de la actual reforma educacional, hecha a espaldas de los profesores, y exige soluciones políticas que pasan por la gestión de los distintos poderes del estado.

Dicho esto, somos críticos también de la actual conducción nacional del CDP. Reconocemos el aporte que Aguilar le ha otorgado a la conducción del movimiento a partir de la metodología de la democracia directa y de la democracia participativa. Después de tantos años de haber delegado nuestra voz y nuestro voto a dirigentes que, finalmente actuaban solo de acuerdo a las indicaciones de los partidos, hoy el profesorado se encuentra frente a una dinámica dialógica que recoge de manera inclusiva y vinculante la percepción del docente, así sea colegiado o no. Eso es democratizar la orgánica y reconstruir la credibilidad y la legitimidad del gremio.

Sin embargo, desaprobamos tajantemente las acciones y opiniones explícitas del presidente nacional en cuanto a bajar la movilización y aceptar la última propuesta del gobierno.

Ahora bien, nos queda absolutamente claro, la intención del oficialismo del CDP en cuanto a deponer la movilización mediante acciones de desgaste de sus propias bases. En un solo día, el gobierno recibe dos tremendos portazos en la cara, a saber: el congreso rechaza la idea de legislar la admisión justa y el profesorado rechaza la última propuesta de la cartera de educación. Como decía un colega, si eres un boxeador, tienes a tu rival contra las cuerdas, estás a punto de ganar por nokaut y, más encima tienes a todo el público a tu favor ¿se justifica que abandones la pelea, aduciendo que estás agotado y no puedes crecer más? La respuesta es no, pues, compañero.

Y todavía más, habiendo podido llamar a una Asamblea Nacional para esta misma semana, a fin de rearticular las fuerzas del gremio, así hubiera sido para el viernes o el sábado, el Directorio nacional posterga inauditamente dicha convocatoria para el próximo miércoles 17 del presente, so pretexto del inicio del periodo de vacaciones. Me parece un tremendo “tremendo error táctico” (expresión que le encanta utilizar a los miembros del directorio). Este era el momento de haberle puesto al gobierno la mayor presión posible para obligarlo a negociar y ceder a nuestras demandas, si no a todas, por lo menos para haber mejorado sustancialmente la oferta del ejecutivo.

Por mucho que el presidente del CDP, intente explicar lo inexplicable, es obvio que su postura condicionó enormemente el resultado de la última consulta y con ello, permite que el ejecutivo se sobe las manos sabiendo que, efectiva y objetivamente, las bases están divididas.

Por otro lado, frente a la insistente pregunta que los periodistas le han realizado en torno al protagonismo inesperado de Gajardo, el propio Aguilar ha intentado bajarle el perfil a la situación, manifestando que, según su análisis, el 49% que votó aceptar la oferta del gobierno, sigue descontenta con la propuesta, desviando así el foco de atención. La verdad es que, personalmente creo que el gajardazo de la semana pasada no es más que un mero accidente de la actual oposición que no debiera pasar a mayores. Digo esto porque, veo cada día entre mis colegas la decepción, el dolor y el sufrimiento experimentado por mis pares, cada vez que recordamos dicha nefasta administración, lo cual me lleva a plantear que hoy estamos frente una nueva generación de profesores quienes, en el futuro, reclamarán su derecho a voz y a voto y, con ello sancionará las malas prácticas de este tipo de dirigentes.

En cuanto a la envergadura de la movilización en Antofagasta durante esta semana, la realidad no es muy diferente a lo que ocurre en muchas comunas del país. Hubo una baja importante de participación en la consulta docente del pasado lunes, motivado, principalmente por el inicio de las vacaciones de invierno a partir del pasado viernes cinco de julio. Sin embargo, en lo que respecta al resultado local de la consulta el rechazo a la propuesta del gobierno estuvo por sobre el 72%, mientras que en el resto de la región, la misma opción computó cerca del 60%. No podemos desconocer que en esos resultados influyó poderosamente la opinión expresada por el presidente nacional del CDP.

Para finalizar, llamo a todos los profesores del país a sacudirse el temor y/o la apatía y a sumarse a esta movilización que nos debe llevar a buen término. No olviden, colegas y compañeros que los logros laborales que hoy disfrutamos, están cimentados con la sangre de miles de obreros que han muerto asesinados por el patronado empresarial. Ellos soñaron un mundo mejor. Y, ciertamente que ha habido progresos sustanciales, sin embargo, los abusos continúan. No podemos naturalizar la sobreexplotación docente como parte del paisaje laboral. Podrán quitarnos un mes de sueldo, podrán amenazarnos con despidos, podrán intentar sumariarnos, podrán querer amedrentarnos de mil maneras, pero jamás podrán quitarnos la dignidad y la dicha de ser, ante todo, formadores de personas y forjadores de sueños

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