Conversaciones con mi amigo Ambulante (en memoria de Alberto Picuasi)

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por Chil & Co

«El trabajador tiene más necesidad de respeto que de pan”
Karl Marx

Es habitual en nuestro país que a la actividad comercial que realiza un trabajador en  la calle, vendiendo ropa o comida, bajo las inclemencias del tiempo, sin derechos laborales y expuesto a la represión y el decomiso de sus mercaderías se le llame el “Problema del Comercio Ilegal”. Concepto que se repitió, una vez más hasta el cansancio, en los medios de comunicación oficiales ante la muerte del vendedor Alberto Picuasi en las calles de Santiago.

En este caso, los medios resultan ser más papistas que el Papa, porque la propia OIT (Sección de la ONU dedicada al trabajo) declara que el comercio en las calles no es ilegal, sino “informal” y “desregulado”.

Buen punto de partida para millones de personas desprovistas de todos los derechos sociales, muchas veces, los invisibles, los pobres entre los pobres. “Buena noticia” para casi la mitad de los trabajadores en Chile que han debido salir a las calles acosados por la cesantía: Vender sopaipillas o pantuflas no es un delito, solo debiera ajustarse a las normas del comercio formal y regularse ¿entonces, por qué no se regula?

Porque en este sistema siempre prevalece el interés del gran mercader o del comerciante por sobre la necesidad de subsistencia del trabajador informal.  Ahí está la lucha de clases: El administrador de algún supermercado, siguiendo las instrucciones de sus patrones, llamando a la policía para que limpie su entorno de competencia «ilegal», la policía cumpliendo el rol de protector de la propiedad, l@s comerciantes huyendo y la posibilidad de una muerte cierta y cercana como nos muestra el caso de Alberto Picuasi, bajo el estigma de ser “ilegal”.

Todo esto bajo la cínica actitud del Estado opresor que a través de sus municipios más emblemáticos, (Santiago, Concepción, Providencia, Viña del Mar, etc) no encuentran «mejor solución » que multar a los trabajadores y clientes o realizar el decomiso de mercaderías, o sea el robo legal, atentando contra los Derechos Humanos del vendedor informal.

Y como nos refriegan en la cara los distintos informes, la tendencia de esa «competencia ilegal», continuará aumentando. Las cifras oficiales son claras:

En el mundo el 40% de la fuerza laboral es informal. En Chile el trabajo informal llega al 30% según el INE, incluso algunos datos hablan del 47%

Pero a la hora de las estadísticas y de abultar las cifras de empleo o empleabilidad, ese mismo Estado incluye los datos del trabajo informal para disminuir las cifras de cesantía.

Demuestran su doble estándar, su incapacidad política y su falta de intención para solucionar el problema de miles de trabajadores informales de nuestro país. Ello porque el trabajo informal es resultado directo de la producción capitalista y una parte funcional de su sistema económico.

Porque la economía de mercado es incapaz de generar pleno empleo, es más, los millones de cesantes son funcionales al sistema. “Si no aceptan este sueldo y estas condiciones, hay miles allá fuera que están esperando por este trabajo” repite el patrón explotador a sus trabajadores. Las “necesidades de la empresa” y la creciente automatización de los servicios y de la industria agrícola, portuaria y minera, va generando más y más cesantía, ya que los grandes  procesos productivos comienzan a ser ahora realizados por robots y programas. Tal como sucederá con la instalación de los “medidores inteligentes”.

Un pequeño ejemplo del futuro que nos espera:

Según datos de Streetnet(*),  el 87% de la fuerza laboral de Camboya es informal ¿Qué significa eso? que en una de las zonas más industrializadas del mundo, en una de las zonas de mayor tráfico marítimo y portuario, la gente común, o de muy escaso nivel técnico, no tiene empleo formal ni derechos sociales  desplazada por la alta tecnificación de la producción.

En resumen, hoy el 47% de nuestra fuerza laboral es informal y podemos ir pensando que, con el chipe libre a los empresarios, la precarización laboral, la reducción de la indemnización por años de servicio, la creciente automatización del trabajo y todas las lacras del capitalismo, en la próxima década más de la mitad de los trabajadores chilenos estaremos en la calle buscando una oportunidad para sobrevivir.

¡POR CONDICIONES DIGNAS PARA QUIENES TRABAJAN EN LA CALLE!

¡NO A LA PERSECUCIÓN NI AL ROBO DE MERCADERÍAS POR PARTE DEL APARATO POLICIAL!

¡NINGÚN TRABAJADOR ES ILEGAL!

*Streetnet= Alianza Internacional de Vendedores de Calle  (https://streetnet.org.za/es/)

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